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Recientemente la empresa Delta adquirió 19 gasolineras Total que funcionan en el país, llegando así a 52 estaciones de servicio. Esta situación preocupa a operadores independientes en el país.

“Es preocupante ver que hay un proceso de acumulación de centros de servicio bajo dos empresas muy grandes”, aseguró Eladio Madriz, administrador del Servicentro Cristo Rey de Cartago, sobre cómo han crecido Delta y Uno –otra firma internacional– en el mercado tico.

Mientras que Delta nació en 1983 cuando un grupo de inversionistas compró Petroleum Gulf y cuenta con  238 estaciones de servicio en Panamá y Costa Rica, Uno es una compañía de capital hondureño con más de 500 locales en Centromaémerica, tal y como lo indicó El Heraldo de Honduras.

Según la información suministrada por Delta, sus nuevas adquisiciones se ubican en el Gran Área Metropolitana (9), cuatro más sobre la vía que comunica con Limón –Pococí, Guacimo, Matina y Limón– y las otras seis al lado de la Panamericana –Quepos, Jaco, Orotina,  Limonal, Liberia y Guanacaste–.

En Costa Rica “ha funcionado el modelo de negocio que implementamos, confirmado por a preferencia del cliente. Esto  nos ha permitido crecer en el mercado y nos anima a seguir invirtiendo en el país”, explicó el Gerente General de Petróleos Delta, Augusto Gerbaud.

Según los datos de la Cámara de Empresarios del Combustible en el país existen unas 350 gasolineras, de las cuales 220 están afiliadas a este grupo.

José Miguel Masís, presidente de la cámara, asegura que es “normal” este tipo de inversiones de parte de las grandes empresas, pero que en el grupo son vistas con preocupación porque “estas actividades pueden servir para que se acapare el mercado”.

De dueños a empleados

El presidente de la Cámara de Empresarios del Combustible comentó que el 90% de los asociados se trata de pequeños y medianos empresarios.

“Este fenómeno se ha dado en toda Centroamérica y lo grave es que el dueño de una gasolinera pasa a ser empleado y las utilidades salen del país”, detalló Masís.

Para Vinicio Chavarría, representante de la Estación de Servicio Jorco, al ser el combustible un bien cuyo precio lo fija la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) la competencia contra estos conglomerados se da cada vez que llega un cliente.

“Todo depende del servicio, ahí es donde peleamos mano a mano. Si no jugamos con el precio competimos con el servicio”, recalcó Chavarría.

“Servicio rápido y atento, buena ubicación… esto es lo que tenemos que nos diferencia”, concluyó Madriz.

Este enfoque no ha pasado inadvertido por Total.

“Esta expansión es importante ya que consolida la oportunidad de crecimiento en un mercado donde estamos presente desde finales del 2010 y nos permite llevar esa misma experiencia de atención y servicio a otros rincones, replicando la fórmula de éxito que hemos desarrollado, a través de escuchar y entender a nuestro cliente”, concluyó Gerbaud mediante un correo electrónico.

Chavarría -de Jorco- apuntó a que no tienen competencia directa de Delta o de Uno, otro conglomerado que opera en el país, pero le preocupa una liberación del mercado de los combustibles, eventualidad que asegura sería fatal.

Por su parte Total aseguró que “por ahora no vemos otros oportunidades en el mercado”.