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Una mala decisión acompañada de violencia física y emocional cambió la vida de dos privadas de libertad del Buen Pastor quienes llevan más de 6 años tras las rejas. Ellas forman parte del grupo de prisioneras con las condenas más altas del centro penal.

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"Karla" tiene 35 años de edad y está en la cárcel por tentativa de homicidio y homicidio calificado, tiene una condena 50 años de prisión pero lleva 8 en prisión.

"Xinia" tiene 22 años de edad, es prisionera por homicidio calificado, tiene una condena de 22 años lleva 6 en la cárcel.

Ambas comparten sus vidas en uno de los 8 módulos del Vilma Curling Rivera, antiguo Buen Pastor.

Las dos antes de ser condenadas tenían vidas comunes y corrientes quizá como la de muchos costarricenses.

No registraban problemas con la justicia y su día a día era como el de cualquier mujer que trabaja y se dedica al hogar.

Sin embargo, una decisión acompañada de violencia y otras acciones se complementaron para que ellas llegaran a este lugar, en el que los motines y la justicia en manos de otras privadas de libertad se unen para recibirlas porque aquí el problema no es la pena si no el delito que se cometió y por el cual fueron condenadas.

El tiempo que tienen aquí les ha servido para aprender de sus errores, errores que las han marcado de por vida y les ha enseñado a entender que es fácil comentar, señalar y juzgar cuando se está fuera de este lugar.

Las tres privadas de libertad con las que conversó Telenoticias para este reportaje coinciden que lo más duro de pagar sus condenas sobrepasa el dolor físico y las noches largas que se vuelven eternas, se trata del sentimiento que surge tras la angustia de sus familiares que también se vuelven presos junto con ellas.