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¿Cómo logra un privado de libertad aceptar sus condenas? ¿cómo es su nueva vida tras las rejas? ¿cómo llevan las familias de los reos este proceso?

Su día a día y su nueva realidad tras las celdas en contra del reloj. Esta es la parte de la realidad que pocos conocen pero que muchos le temen.

Vea: Reas con las penas más altas luchan por aceptar su nueva vida en una dura realidad carcelaria

448 privadas de libertad permanecen en el CAI Vilma Curling River antiguo Buen Pastor, en Desamparados; de ellas 51 poseen las penas más altas por delitos como infanticidios, falsedad ideológica, homicidios e infracción a la ley de sicotrópicos.

Este es el lugar que espera a todas aquellas que por alguna u otra razón llegaron a estar en el banquillo de los acusados, es precisamente aquí donde empiezan su trayecto que concluye tras las rejas.

“Alejandra” fue condenada a 18 años de prisión por el delito de falsificación de documentos.

Siempre estuvo defendiendo y ayudando a personas gracias a la profesión en la que se desenvolvía, pero jamás imaginó estar en el bando contrario, por su mente nunca pasó que sería una mala decisión la que la llevaría a pagar con su libertad.

Afirma que lo más difícil después de ser sentenciadas es llegar a este lugar y entrar a sus módulos donde les toca aceptar su realidad. Aquí aprenden a convivir, a enfrentar sus miedos y a luchar contra la ausencia de sus seres queridos.

Casos como el de "Alejandra" de condenas altas son pocos en este centro penal, sin embargo la mayoría de privadas que poseen penas de este tipo requieren de más esfuerzo para asimilar su nueva vida, pues aquí los días se hacen más eternos y las horas más largas.

“Alejandra” no es la única que tiene una condena alta, otras del mismo centro penal la acompañan pero con sentencias de hasta 50 años de prisión.

"Karla y "Xinia" son parte de ese grupo, ambas fueron acusadas por el delito de homicidio calificado. Delito que es catalogado en este centro penal como imperdonable y que motiva a otras privadas de libertad a tomar la justicia en sus manos.