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El nivel de racismo en Australia hacia los aborígenes de la isla es "profundamente inquietante", denunció el lunes una emisaria de la ONU, que exhortó al gobierno a tomar nuevas medidas para mejorar su situación.

La enviada especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos autóctonos, Victoria Tauli-Corpuz, hizo una visita de 15 días al país, invitada por el gobierno australiano, para evaluar los avances desde 2009.

"En el viaje, me di cuenta del nivel de racismo profundamente inquietante contra los aborígenes y contra los indígenas del Estrecho de Torres", aseguró.

Este fenómeno "se manifiesta de distintas formas: del hecho de presentarlos como criminales violentos, aprovechados de la seguridad social o padres indignos a su discriminación ante la justicia".

Tras la visita, Tauli-Corpuz criticó que no se consulte a los organismos aborígenes implicados en la ayuda social a las poblaciones indígenas y, en concreto, consideró que el Congreso Nacional de los Pueblos Primigenios de Australia era "lamentablemente despreciado por el gobierno".

"Australia ha adoptado numerosas medidas destinadas a responder a las desventajas socio-económicas que sufren los aborígenes y los indígenas del Estrecho de Torres, pero la incapacidad de respetar los derechos a la autodeterminación y a la inclusión es alarmante", añadió.

Igualmente, destacó el "increíble" porcentaje de indígenas encarcelados, un 27% del total de presidiarios pese a no ser más que el 3% de la población australiana. 

La responsable se interesó por las medidas tomadas por las autoridades nacionales para reducir las desigualdades, mejorar las condiciones de detención, las cuestiones de vivienda o la violencia contra las mujeres.

El gobierno elabora desde 2009 un informe anual titulado "Cerrar la brecha", cuya última edición publicada de febrero muestra una vez más el fracaso de los esfuerzos del país para reducir las desigualdades que afectan a los aborígenes, y evidencian unas preocupantes cifras de mortalidad infantil, suicidio juvenil o esperanza de vida en esta comunidad si se comparan con las del resto de la población australiana.

El mismo primer ministro, Malcolm Turnbull, reconoció que los avances eran insuficientes.