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Cuando una relación amorosa termina, deja un vacío. Éste se puede sobrellevar de muchas maneras; en el caso del pianista nacional y múltiple ganador del Grammy, Walter Flores, el piano se convirtió en terapia y compañía, que dio como resultado, un disco intensamente personal: "Una canción a la vez".

Hacer un disco, es difícil, significa entrar en contacto con muchas emociones, dedicarle largas y pacientes horas a nutrirlo con alma y corazón. Pero muchas veces el proceso no es lo más complicado.

“En realidad lo más difícil fue hacer el disco público, más que todo retrata cosas que pensaba cuando estaba conociendo a mi amiga: cosas lindas al principio y luego en el proceso fue más personal, de cosas de desamor hasta encontrarse con uno mismo”, contó el artista.

"Una canción a la vez" de Walter Flores, es como un diario intensamente personal, escrito sobre las teclas blancas y negras de un piano, de madrugada.

El disco, parte de la serie en solitario "Flores en el piano" es producto de lo que el autor sentía en cada etapa de una relación que ya terminó.

Y a pesar de lo intensamente personal y sincero, hay una canción que se escapó de quedar plasmada en el disco, una canción, precisamente, la más bonita de todas, no está.

“Yo siempre pensé que el tema más bonito fue el que no compuse. Cuando se da la ruptura, fue doloroso, sentía demasiadas ganas de expresarlo”, recordó.

Dos corazones y una relación, un piano, un disco… y la promesa de seguir viviendo.