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Mandela triunfó hace hoy 23 años en EE.UU. en su ofensiva contra el "apartheid"

El ex presidente sudafricano Nelson Mandela, quien yace en estado crítico en un hospital de Pretoria, encendió hace hoy 23 años el optimismo en el Congreso de EE.UU.

Agencia EFE Hace 6/26/2013 3:03:00 PM

El ex presidente sudafricano Nelson Mandela, quien yace en estado crítico en un hospital de Pretoria, encendió hace hoy 23 años el optimismo en el Congreso de EE.UU. y se ganó por mérito propio un sitial entre personalidades como Martin L. King y Malcom X.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, que considera al líder sudafricano "un héroe", no podrá visitarle durante la gira que acaba de emprender por África, pero el recuerdo de Mandela y su legado sigue muy vivo en Estados Unidos.

Menos de año y medio después de su excarcelación, tras permanecer 27 en prisión, el entonces líder del Congreso Nacional Africano se embarcó en 1990 en una gira mundial que incluyó reuniones con el presidente de EE.UU., George Bush, y un discurso ante ambas cámaras del Congreso estadounidense.

La gira por ocho ciudades estadounidenses obtuvo resultados sustanciales para liquidar el régimen de segregación racial en Sudáfrica.

De pronto, el hombre que había sido sólo el nombre sin imagen de un preso se convirtió en persona visible, con un discurso cuidadosamente equilibrado entre la búsqueda de conciliación racial e intransigencia ante el régimen racista sudafricano.

En cada una de sus escalas en EE.UU. la gira triunfal de Mandela atrajo multitudes tanto de negros como de blancos, algo que no ocurriría en este país hasta la campaña electoral de Barack Obama en 2008.

La visita tuvo un éxito tremendo y en particular el discurso de 54 minutos el 26 de junio ante una sesión conjunta de ambas cámaras del Congreso, donde Mandela abogó por que se mantuvieran las sanciones internacionales contra el régimen racista de Pretoria.

Su alocución realzó la credibilidad del CNA, e incrementó su captación de fondos, al tiempo que fortaleció la posición del mismo Mandela frente al entonces presidente de su país, Frederik de Klerk.

Mandela exhibió la retórica casi marxista que le había etiquetado como sospechoso entre los conservadores estadounidenses y se refirió a la nacionalización de empresas y la redistribución de la riqueza en Sudáfrica.

Al mismo tiempo, en sus reuniones privadas con legisladores, funcionarios del Gobierno y empresarios moderó sus posiciones y dio garantías a los inversionistas extranjeros.

En un patrón que se repetiría a lo largo de las décadas siguientes, Mandela se aseguró un sitio en los corazones y las mentes de los estadounidenses y sus medios de prensa, al tiempo que escandalizó a algunos sectores con sus declaraciones de amistad por los líderes cubano Fidel Castro, palestino Yaser Arafat y libio Muamar Gadafi.

El mismo Mandela que cuando el Gobierno de George W. Bush preparaba la invasión de Iraq en 2003, calificó a Estados Unidos como "una amenaza para la paz mundial".

La atención pública estadounidense hacia Sudáfrica en general, y Mandela en particular, había recibido un gran aliento apenas cuatro años antes cuando Paul Simon lanzó su álbum "Graceland", que incorporó música y músicos sudafricanos en los albores de la llamada "world music".

Simon fue criticado por muchos activistas antiapartheid, ya que el trabajo con músicos sudafricanos violaba los embargos más estrictos establecidos internacionalmente contra el régimen blanco.

La frase "estos son tiempos de milagros y maravillas", en la canción "The Boy in the Bubble" que acompañó buena parte de las presentaciones de Mandela en Estados Unidos, reanimó al movimiento por los derechos civiles estadounidense.

En el imaginario popular de los negros y muchos que no lo son en Estados Unidos la figura de Mandela puebla camisetas, carteles, murales y aun iglesias junto a las efigies del líder de los derechos civiles Martin L. King, el revolucionario asesinado Malcom X y el profeta de ganja Bob Marley.