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Cuando el niño o la niña tienen fiebre, los padres por lo general se asustan mucho porque lo primero que piensan es "está muy enfermo, tiene una infección".

La médico pediatra Sonia Chaves conversó en Buen Día este martes sobre la importancia del control de la fiebre.

Ella explica que la fiebre es un síntoma no una enfermedad. “Es una respuesta del organismo a una lesión o algo que está sucediendo: que puede o no ser grave. Esto dependerá de la temperatura que presente”.

Ella indicó que la temperatura normal en menores de cinco años se ubica entre 36,5 y 37,5 grados. Si tiene entre 37,5 y 38,5 tiene lo que se llama febrícula, lo cual representa algún malestar leve.

“En ese caso no debe alarmarse. Si el niño mama, come bien, está bien, es mejor tomar las cosas con calma. La indicación de dar tratamiento para que baje la fiebre, se da cuando el niño presenta temperaturas mayores de 38 grados”, explicó la experta.

Los menores de cinco años que presenten comportamientos como: no comer, no se quiere levantar de la cama, la temperatura le baja y aun así sigue decaído, es mejor que acuda al médico.

Cómo tomar la temperatura

La experta señaló que la mejor forma es usar los termómetros digitales, que se pueden usar en la boca, la axila y el recto.

No recomienda usar termómetros que funcionan como una cinta que se coloca en la frente, porque esos no son un buen parámetro.

En ocasiones, los padres consultan sobre los casos de fiebre en los que los niños presentan cabeza caliente pero manos frías. La doctora recomienda no asustarse pues es algo frecuente.

“Cuando hay un virus o bacteria, el hipotálamo empieza a elevar su temperatura, por los cambios que se están dando en el cuerpo. Debe estar en sintonía y tener la misma temperatura”, recordó.

De esta forma, la sangre que alimenta todo el cuerpo, se va a los lugares donde están los órganos vitales: corazón, pulmón, riñón, cabeza. Por ello las manos y piernas en ocasiones están frías porque no ocupa tanta sangre.

Sobre el uso de pañitos húmedos…

“Ha sido controversial, yo creo que no es necesario usarlos”, recordó Chaves.

Ella indica que no se debe usar agua de hielo, ni meter a los niños en tinas y mucho menos ponerles alcohol. Lo que sí se recomienda es en agua tibia temperada.

Pese a todo esta situación, la idea más importante es hidratar al niño con fiebre.

Si el niño con fiebre es menor de un mes de nacido, lo mejor es ir al hospital, con mayores de un mes se puede evaluar en el hogar, en primera instancia.

Sobre convulsiones

La pediatra recalcó que el 90% de las convulsiones por fiebre solo pasan una vez, si ocurre varias veces hay que prestar atención.

“El niño convulsiona cuando la fiebre va para arriba”, recordó.

Además expresó que es importante diferenciar cuando se trata de casos de convulsión por fiebre u otro padecimiento.