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Un grupo de adultos mayores demuestra que nunca es demasiado tarde para ayudar y cada año dedican 44 mil horas a buenas causas.

Para muchos, la tercera edad es sinónimo de reposo y tranquilidad. Pero este grupo de adultos mayores demuestra que para ellos la vida apenas empieza.

Doña Marina fue secretaria por más de 50 años. Su salud y buen ánimo se empezó a deteriorar cuando se pensionó.

Ella quería sentirse útil y desde hace 20 años es voluntaria de la Asociación Gerontológica Costarricense.

Doña Marina deja claro que aunque ya dejó la juventud atrás, se sigue sintiendo como una quinceañera: ella ayuda a los ancianos en el Hogar Carlos María Ulloa, es voluntaria en la Cruz Roja y hasta le hace a la bailada.

Luis Felipe no se queda atrás, él lleva 5 años como voluntario enseñando a los más pequeños cómo separar los desechos y cuidar el ambiente. Y asegura que no cambia la experiencia por nada.

La asociación cumple este mes 22 años de fundación.

A través de los programas de voluntariado, más de 250 adultos mayores colaboran en hospitales, bibliotecas, programas de radio y parques nacionales.

El programa no sólo cumple una función: los adultos mayores retoman metas que no pudieron cumplir en su juventud, aprenden cosas nuevas y ayudan a otras personas.

Para formar parte del programa de voluntariado de adultos mayores, debe llamar al 2542- 4500.