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Hay quienes creen que tener ganas de realizar un sueño es suficiente, pero no. Alcanzar una meta o un proyecto de vida, va más allá de un deseo. Ese es el ejemplo que nos enseña María Eugenia Brenes.

Una diseñadora de joyas que se propuso hacer sus piezas, pero no para dejarlas aquí, si no, para que trascendieran fronteras.

María Eugenia siempre tuvo una prioridad, y fue dedicarse a sus hijos.

Cuando el último de ellos salió del colegio, ella decidió emprender un proyecto de vida que aunque no fuera acorde con lo que estudió, sí la hiciera sentirse satisfecha e independiente.

Hasta los hilos de las llantas de los carros son material prima para sus creaciones. Ella lo ve como una forma de darle vida a desechos que nadie se imagina que se pueden usar. En esto, encontró su realización y grandes oportunidades

Esto es prueba de a dónde se puede llegar cuando uno cree en algo. Ese no es su único logro importante, pues el otro segmento de su joyería, hecha de materiales tradicionales, se comercializa nada menos que en los cruceros de la National Geographic y eso se lo atribuye al valor que tienen los diseños ticos en el extranjero.

Considera que el secreto está en creer en el talento, buscar oportunidades afuera y no quedarse solo con un sueño.