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Hace 120 años Costa Rica todavía no anotaba goles mundialistas; en las calles del país aún desfilaban soldados; y nadie imaginaba que los teléfonos celulares llegarían a existir.

Pero la soda hermanas Tapia ya deleitaba a cientos de costarricenses con su sabor.

En pocos años lo que empezó como un pequeño puesto de frutas terminó siendo un lugar de visita obligatoria en el Mercado Central.

María Tapia fue la que empezó el negocio y hoy, sus bisnietas son las que continúan el legado.

Pero desde 1893, a la fecha, muchas cosas han cambiado. Una ensalada de frutas, por ejemplo, pasó de costar 50 centavos a 2300 colones. Esto, en 1893 era una verdadera fortuna.

A través de los años, los clientes se han mantenido fieles. Tanto así que hay quienes tienen más de 5 décadas de comer en la soda Tapia y los visitantes conocidos tampoco han dejado pasar la oportunidad de probar la comida de la soda tapia.

Los administradores de la soda aseguran que la clave del éxito está en el trato personalizado y en conservar el sabor de las comidas a lo largo de los años.