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Al presidente chino Xi Jinping pudo haberle gustado mucho la comida tica que se le ofreció en su reciente visita, pero dicen que no le hizo ninguna gracia no haber finiquitado el negocio de la refinería de petróleo.

A última hora, el Gobierno decidió esperar. Acababa de pasar la protesta por la carretera a San Ramón y ya se oían voces que rechazaban este proyecto.

¿Cuáles son los motivos de este rechazo? Lo primero es que el arreglo no es entre gobiernos. Lo que hay es un convenio entre empresas.

El gobierno de China tiene una corporación llamada CNPC. Esta compañía forma una tercera compañía, llamada CNPC1 y domiciliada en un paraíso fiscal del Caribe.

Esta última y RECOPE conforman otra compañía privada, llamada SEORESCO, que será la dueña de la nueva refinería.

Pero la ley 7356 dice expresamente que "la importación, refinación y distribución al mayoreo del petróleo y sus derivados… son monopolio del estado".

Para no atenerse a ese artículo, la empresa china CNPC y RECOPE idearon un mecanismo: SORESCO no refinará petróleo, sino que le alquilará a RECOPE la refinería, que es pagada con dinero de los costarricenses.

Para el jurista, Fernando Zamora, la mayor violación es que todo se ha hecho sin licitación.

Eso según él, viola el artículo 182 de la Constitución Política que dice: “Los contratos para ejecución de obras públicas que celebren los poderes del estado… se harán mediante licitación”.

El precio total de este convenio sería de $1.500 millones. Es el megaproyecto más grande que hemos negociado en toda nuestra historia.

Esos $1.500 millones se financiarían mediante un préstamo que el gobierno chino otorgaría a RECOPE por la suma de $900 millones, a una tasa del 3,99%, tan alta como lo que se consigue en el mercado privado.

Los otros $600 millones serán aportados conjuntamente por RECOPE y la empresa china. El país aportaría en total $1.200.

Una vez construida la refinería, RECOPE la alquilará por $290 millones anuales, además de $52 millones anuales por mantenimiento.

Al cabo de los 15 años, la obra habría costado $4.360, más de 2 millones de millones de colones, unos 400 millones de colones por día.

¿Qué ganamos los consumidores? RECOPE no ha entregado ningún dato claro que señale que el precio de los combustibles bajará.

Los economistas consideran que para que eso ocurra, los márgenes brutos deberían ser de al menos $18 por barril.

El otro problema es el ambiental. Según los ambientalistas, el tratamiento que se le ha dado a este proyecto es completamente irregular, obviando el indispensable estudio de impacto ambiental que se le exige a cualquier construcción.

En todo caso, esta parece ser otra de las perlas de este gobierno, como lo fueron la trocha fronteriza y la concesión de la carretera a San Ramón.