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Turquía podría desplegar el Ejército para reprimir las protestas

El viceprimer ministro de Turquía dijo el lunes que si fuera necesario podrían desplegar a las fuerzas armadas para ayudar a reprimir las protestas populares que se han producido en ciudades turcas...

Agencia Reuters Hace 6/17/2013 12:58:00 PM

El viceprimer ministro de Turquía dijo el lunes que si fuera necesario podrían desplegar a las fuerzas armadas para ayudar a reprimir las protestas populares que se han producido en ciudades turcas en las últimas dos semanas, en la primera vez que se plantea la posibilidad de una intervención militar.

Bulent Arinc hizo estas declaraciones en Ankara, donde 1.000 trabajadores sindicalizados en huelga se enfrentaron brevemente a la policía, respaldada por varios cañones de agua, antes de que los agentes retrocediesen y la multitud se dispersara.

En Estambul, la cuna de las protestas que han representado el mayor desafío público para el primer ministro Tayyip Erdogan en sus 10 años de mandato, varios cientos de miembros de sindicatos también marcharon en solidaridad con las manifestaciones contra el Gobierno.

La policía impidió que entraran en la Plaza Taskim, el foco de las protestas, que se encendió nuevamente el fin de semana con algunos de los enfrentamientos más fuertes hasta el momento, cuando la policía disparó gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a miles de personas.

"Nuestra policía, nuestras fuerzas de seguridad están haciendo su trabajo. Si no es suficiente, entonces los gendarmes harán su trabajo. Si eso no es suficiente (...) incluso podríamos usar elementos de las fuerzas armadas turcas", comentó Arinc a la cadena de televisión estatal TRT.

Cualquier uso del Ejército sería una medida dramática en Turquía, donde Erdogan ha impulsado reformas democráticas, incluyendo el control de un aparato militar que derrocó cuatro gobiernos en cuatro décadas.

Las manifestaciones del lunes fueron pacíficas, pero pequeñas en comparación con muchas de las protestas recientes y aunque no estaba claro cuántos de los cerca de 850.000 funcionarios públicos respondieron al llamamiento de sus sindicatos para ir a huelga el lunes, no había señales de grandes interrupciones.

La policía detuvo a 441 personas en relación con los enfrentamientos en Estambul el domingo y a 56 en Ankara.

Al menos cuatro personas han perdido la vida y alrededor de 5.000 han resultado heridas en 18 días de violencia, según la Asociación Médica Turca.

Lo que comenzó como una pequeña protesta de ecologistas descontentos por los planes gubernamentales para construir un parque público cercano a la plaza Taksim se ha convertido en un movimiento contra Erdogan.

PREOCUPACIÓN DE MERKEL
El lunes también hubo enfrentamientos en la ciudad de Eskisehir, a unos 200 kilómetros al sureste de Estambul, donde la policía usó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a multitudes y retiró cientos de tiendas de campaña, informó la agencia de noticias Dogan.

El comisario europeo de Ampliación y Política Europea de Vecindad, Stefan Fuele, expresó su preocupación por lo sucedido en Turquía, cuyas negociaciones para unirse al bloque se han visto afectadas debido a su historial en materia de derechos humanos y libertad de expresión.

Alemania ha albergado desde hace tiempo dudas sobre la entrada de Turquía en la Unión Europea. La canciller germana, Angela Merkel, dijo estar "anonadada, como muchos otros" por la dura respuesta de Turquía a las protestas.

"Me gustaría ver a aquellos que (...) tienen una opinión diferente y una idea diferente de sociedad con algo de espacio en una Turquía que se mueve hacia el siglo XXI", comentó Merkel al canal alemán RTL.

"Lo que está sucediendo en Turquía ahora no está en línea con nuestra idea de libertad de manifestación o libertad de expresión", agregó.

Aunque la agitación en Turquía no ha presentado una amenaza seria al mandato de 10 años de Erdogan, plantea el mayor desafío público al liderazgo de un hombre que ha llevado al país a la prosperidad económica y a una estabilidad relativa en la periferia de un volátil Oriente Próximo.

El político de 59 años dijo a un mar de manifestantes en Estambul el domingo que la agitación
había sido manipulada por "terroristas" y desestimó las sugerencias de que se está comportando como un dictador.