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El gobierno turco quiere acabar cuanto antes con los últimos manifestantes

"Hemos tenido paciencia hasta ahora pero la paciencia se está agotando. Lanzo mi último aviso: madres, padres, por favor, retiren a sus hijos de ahí", dijo Erdogan.

AFP Agencia Hace 6/13/2013 7:44:00 AM

ESTAMBUL, 13 junio 2013 (AFP) - El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, lanzó el jueves un "último aviso" a los manifestantes para que evacuen de inmediato el parque Gezi de Estambul, donde empezó la protesta política que agita a Turquía desde hace dos semanas.

Tras haber agitado la víspera la propuesta de referéndum para zanjar públicamente la suerte del parque que inició la crisis, el jefe del gobierno volvió a hacer prueba de firmeza al exigir a los cientos de personas que siguen ocupando día y noche el lugar que lo abandonen lo antes posible.

"Hemos tenido paciencia hasta ahora pero la paciencia se está agotando. Lanzo mi último aviso: madres, padres, por favor, retiren a sus hijos de ahí", dijo Erdogan en un discurso en Ankara ante los alcaldes de su Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP, islamismo moderado).

"No podemos esperar más porque el parque Gezi no pertenece a las fuerzas que lo ocupan. Pertenece a todo el mundo", aseguró.

En las últimas 24 horas, el gobierno ha aumentado la presión sobre los últimos manifestantes que quedan a pesar de la operación de las fuerzas de la policía, que retomaron el marte a la fuerza el control de la plaza Taksim.

El miércoles por la noche, el primer ministro hizo un gesto al proponer, en una reunión de una decena de "representantes" del movimiento de protesta elegidos por las autoridades, un referéndum municipal sobre el proyecto de acondicionamiento de la plaza y la avenida del parque.

Pero el vice primer ministro, Huseyin Celik, que dio cuenta del encuentro, sugirió de inmediato que esta oferta podría concretizarse sin la evacuación de sus ocupantes, que siguen desafiando la autoridad del gobierno.

"Creo que después de este gesto de buena voluntad, los jóvenes van a decidir abandonar el parque Gezi", lanzó Celik. "No podemos aceptar que estas manifestaciones sigan eternamente", añadió.

El jueves por la mañana, su colega de Interior, Muamer Guler, repitió la misma advertencia. "Desde el 1 de junio, algunos grupos ocupan un espacio público e impiden el acceso a otros (...) todo esto debe cesar", insistió Guler ante la prensa.

Entre las filas de los manifestantes, la idea de un referéndum ha sido acogida fríamente.

Rechazo

"Ya hay una decisión de justicia, que impuso el cese de las obras de acondicionamiento del parque Gezi. En estas condiciones, no es legal contemplar una consulta popular para decidir la suerte del parque", declaró a la AFP Tayfun Kahraman, de la principal coordinación de los ocupantes del parque, Taksim Solidario

El 31 de mayo, un tribunal administrativo de Estambul había ordenado la suspensión de las obras de reconstrucción de una caserna de la época otomana en la plaza del parque, a la espera de un juicio sobre la legalidad del proyecto del gobierno.

"No estamos de acuerdo (con el referéndum), no nos fiamos del gobierno", zanjó por su parte un manifestante, Iskender Sisman, de 29 años. "Tayyip tiene que disculparse por todo lo que ha hecho, por el parque, por los gases lacrimógenos".

La ONG Greenpeace también apuntó a las dificultades jurídicas de un referéndum pero se alegró que la iniciativa del gobierno aporte más "transparencia". "Ningún referéndum significativo puede tener lugar en el clima actual de miedo y de represión policial", consideró sin embargo.

Erdogan apartó el jueves toda objeción jurídica y confirmó su voluntad de llamar a los habitantes de la megalópolis turca. "No hay impedimento legal", aseguró.

Los últimos manifestantes presentes en el parque Gezi recibieron el miércoles por la noche el apoyo de varios miles de personas que volvieron a tomar la plaza Taksim al grito de "Gobierno, ¡dimisión!", a pesar de la presencia de cientos de policías, antes de dejar el lugar durante la noche sin incidentes.

En la capital Ankara, sin embargo, la policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos el miércoles por la noche para dispersar unos 2.000 manifestantes.

Este jueves, el canciller turco, Ahmet Davutoglu, estimó "inaceptable" una resolución adoptada por el Parlamento Europeo que critica el uso "excesivo" de la fuerza por parte de la policía.

"Esta actitud es inaceptable", dijo Davutoglu a los periodistas, para afirmar que Turquía es una "democracia de primera clase" y no tenía que recibir lecciones de nadie.

Los diputados europeos habían expresado su "profunda inquietud" por la "violencia excesiva" y la "intervención brutal de la policía" contra manifestaciones "pacíficas y legítimas".

Seguro del apoyo de una mayoría de turcos, el primer ministro adoptó, desde el inicio de la crisis, un tono muy firme en contra de los manifestantes, que denuncian su tendencia autoritaria y la acusan de querer "islamizar" a la sociedad turca.

Su intransigencia le ha valido numerosas críticas y estropeó su imagen en el extranjero.

Según el último balance publicado el martes por el sindicato de médicos turcos, la oleada de protestas dejó cuatro muertos -tres manifestantes y un policía- y unos 5.000 heridos, decenas de ellos de gravedad.