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La intención de alimentarse sanamente podría quedarse meramente en eso: intención. Un alimento desde que es cosechado hasta que llega a la mesa ha perdido aproximadamente el 75% de su valor nutricional.

Por ejemplo los tomates según especialistas en nutrición pierden un 25% de nutrientes cuando se cosechan inmaduros, un 25% más durante el transporte el resto de los nutrientes se pierden en el almacenaje.

De esta manera los nutrientes listos para comer serían de apenas un 3%.

Expertos insisten además en que los productos agrícolas enlatados se quedan prácticamente sin nutrientes.