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Grand Central, la mítica estación de tren de Nueva York, celebra 100 años

Unas 750.000 personas circulan a diario por esta estación que alberga varias líneas de trenes suburbanos hacia el norte del Estado de Nueva York y Connecticut (noreste de Estados Unidos) y por la que pasan cuatro ramales del gigantesco metro de la ciudad.

Hace 3/18/2013 10:48:00 AM

NUEVA YORK, 01 Feb 2013 (AFP) - Enclavada como una joya de otra época en medio de los rascacielos del corazón de Manhattan, la mítica estación de tren Grand Central Terminal celebró el viernes 100 años manteniendo su papel estelar en ese filme diario que es la vida neoyorquina.

Unas 750.000 personas circulan a diario por esta estación que alberga varias líneas de trenes suburbanos hacia el norte del Estado de Nueva York y Connecticut (noreste de Estados Unidos) y por la que pasan cuatro ramales del gigantesco metro de la ciudad.

"No es fácil durar 100 años en la ciudad que siempre cambia. Grand Central se ha convertido en una ciudad dentro de la ciudad", dijo el alcalde Michael Bloomberg durante una ceremonia celebrada el viernes.

Inaugurada en 1913 tras diez años de trabajos, la estación está situada a la altura de la calle 42 entre las avenidas Lexington y Vanderbilt y es una de las grandes atracciones turísticas de Nueva York con su majestuoso estilo "Beaux Arts" francés.

Su inmenso hall central, con un puesto de informaciones en el centro y un reloj que sirve de referencia para innumerables citas, parece haber sido construido especialmente para una película y está enmarcado por amplias escalinatas y un hermoso mural astronómico en su techo.

Meryl Streep y Robert De Niro se cruzan y se encuentran en varias oportunidades en ese lugar en "Enamorarse" (1984) de Ulu Grosbard. Cary Grant escapa de Nueva York en un tren nocturno que parte de la estación en "Con la muerte en los talones" (1959) de Alfred Hitchcock. Y la lista continúa...

Pero no hay que ser actor de verdad para sentirse parte de un filme cuando se camina por el hall de Gran Central. Basta simplemente detenerse y observar alrededor para disfrutar la película diaria de Nueva York.

Las autoridades han previsto distintos eventos a lo largo del año. A la ceremonia del viernes se sumaron conciertos de jazz y música clásica, el lanzamiento de un libro y una instalación multimedia.

Sólo por este viernes además, distintos restaurantes y tiendas de la estación ofrecían algunos productos a sus precios históricos de 1913: un café costaba 5 centavos de dólar (en lugar de los 4 ó 5 dólares actuales), un cóctel 75 centavos y lustrarse los zapatos 10 centavos, por ejemplo.

Parte de la vida diaria estadounidense

"Como para muchos de nosotros, éste es para mí un lugar tan especial, lleno de recuerdos", afirmó la actriz neoyorquina Cynthia Nixon, una de las invitadas a la ceremonia, contando cómo su madre la traía a la estación cuando era pequeña.

Para Nixon, Grand Central es "propiedad" de los neoyorquinos: "Forma buena parte de nuestra vida diaria", declaró emocionada.

El tren llegó a Nueva York en 1831 y la primera estación en el lugar fue construida en 1871 con un costo de 6,4 millones de dólares.

En 1903, se lanzaron los trabajos de renovación y expansión para adaptarla a los trenes subterráneos eléctricos, último grito de modernidad en aquel momento.

La mole de ocho pisos de altura (50 metros), 94 metros de longitud y una superficie de 7.432 metros cuadrados, fue inaugurada diez años más tarde.

El papel de la estación en la vida diaria de los estadounidenses llegó a ser tal que a mediados de 1940 más de 65 millones de personas, es decir el equivalente al 40% de la población del país, pasaba por sus andenes.

Proyectos de reformas a fines de los '60 pusieron en riesgo su fachada y hall, dando lugar a un largo litigio y un debate en el que se involucraron personalidades como Jaqueline Kennedy-Onassis, lo que permitió salvarla.

Actualmente, Grand Central es mucho más que una estación, ya que cuenta con varios restaurantes y bares (entre ellos el legendario Oyster Bar, que ofrece más de 30 tipos diferentes de ostras y que abrió en 1913), unas 50 tiendas y un mercado gastronómico.

Sus secretos son muchos: el millonario Frank E. Campbell se permitió en el lujo en 1923 de instalar un apartamento de estilo florentino renacentista en el lado de la estación que da a la avenida Vanderbilt. A su muerte, nadie reclamó el lugar, que actualmente es un bar.