Última Hora

Muchas mujeres tienen un gran talento, pero no saben cómo explotarlo o no se deciden a hacerlo por miedo. Lanzarse al agua, atreverse a levantar esa microempresa ha cambiado la vida de muchas.

Hace más de 33 años doña Gilda Navarro comenzó un negocio que le cambió la vida. Inició como un pasatiempo, pero luego la cerámica se convirtió en su microempresa.

Poco a poco fue ampliando su taller y teniendo más alumnas.

Gracias a esa decisión que tomó junto a su esposo hace 33 años para comenzar su pequeña empresa, ha logrado remodelar su casa, ayudar con la educación de sus hijas, y sobre todo sentirse plena. Su clave ha sido cambiar el miedo con trabajo, mucho trabajo.

Otro ejemplo es Nehismy Pereira. Antes de estudiar administración de empresas, se había enamorado del “quilting”, después de graduarse y trabajar seis años, decidió vivir de sus artesanías.

No fue una decisión fácil, pero los resultados han sido muy buenos. Usa la misma clave que su madre, para esquivar el miedo. Mucha pasión en lo que hace.

Cuando hay calidad y trabajo, el camino se hace más sencillo.