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El nivel de actividad y energía que tienen sus hijos puede estar determinado por la alimentación que usted les da.

Si su pequeño ya ha sido diagnosticado con déficit de atención o hiperactividad, con la alimentación usted puede ayudarle en su tratamiento.

Los azúcares refinados o procesados pueden tener algún efecto en la actividad de los niños, debido a que ingresan al torrente sanguíneo rápidamente y producen fluctuaciones en los niveles de glicemia, lo que podría activar la adrenalina y hacer que un niño sea más activo.

Se debe evitar los aditivos o colorantes artificiales que se encuentra en muchos alimentos; se debe valorar al niño para conocer su nivel de hiperactividad y así determinar cuáles son los alimentos que deben disminuirse o eliminarse de su dieta.

Algunos aditivos causan reacciones inflamatorias en los niños hiperactivos, lo que posiblemente sucede por la falta de enzimas y proteínas que ayudan a la digestión.

Hay que controlar y disminuir: cereales de desayuno azucarados, repostería, harinas refinadas, alimentos procesados de paquete y embutidos entre otros.

Aprendiendo a comer mejor, se podrá ayudar a los niños en su concentración mejorando así su rendimiento académico.