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Una mujer acudió al quirófano para verse más delgada, pero en lugar de eso sufrió una infección y graves secuelas que por poco le cuestan la vida.

El procedimiento fue realizado por un esteticista y no por un cirujano plástico.

Desde muy joven Yesenia se dedicó al modelaje, hace un año y medio decidió mejorar su apariencia marcándose las líneas del abdomen. Se sometió a un procedimiento conocido como "slim laser". 

Las sospechas de que algo andaba mal, iniciaron cuando no le suministraron anestesia sino que le dieron una pastilla para dormir.

Horas después de la cirugía empezaron las complicaciones; sufrió vómitos, fiebre y diarrea.

Pero lo peor todavía estaba por llegar.

La pesadilla no terminó ahí, el esteticista aseguró que para reparar el daño era necesario un tratamiento con esteroides y varias sesiones de masajes.

El abdomen estaba lleno de pus, por lo que las sesiones de masajes fueron muy dolorosas y además significaron un gasto extra.

Yesenia pagó cerca de dos millones y medio de colones por el procedimiento estético, pero la factura llegó a 8 millones debido a las secuelas de la cirugía.

Secuelas con las que ahora debe aprender a vivir.

Lamentablemente Yesenia no es la única víctima de malapraxis por este tipo de procedimientos.