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Medio en broma, medio en serio, siempre se ha dicho que la panza de un hombre es su orgullo porque ahí radica su masculinidad.

De hecho entre más avanza la edad más grande se hace la panza y eso no tiene que ver con ser más hombre, sino todo lo contrario. 

Estéticamente aceptable o no, lo cierto es que la panza ha sido asociada desde siempre como un signo de masculinidad. Algo así como macho que se respeta panza abundante.

Pero lo cierto es que es todo lo contrario: un abdomen abultado puede ser signo de baja testosterona, una condición a la que los hombres se vuelven más susceptibles conforme aumenta la edad.

El déficit de testosterona es más común de lo que se cree.

Por esta razón se recomienda visitar al urólogo para que brinde un tratamiento que compense esa pérdida de testosterona.