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La fiesta se vivió por igual a caballo, en búfalo y hasta en burro. El Tope Nacional es una de esas fiestas que nadie quiere perderse.

El banderazo de salida se dio a la 12:30 mediodía y a partir de ahí la fiesta no se detuvo.

Algunos llevaron a sus mejores caballos.

A otros no les quedó más que llegar al tope en burro. Y es que para disfrutar de esta fiesta hasta un búfalo funciona.

Y ante la falta de animales, algunos optaron por un caballito de palo.

Y por qué no, hasta un caballista termina funcionando como caballo.

Más de 5.000 caballistas tomaron las calles josefinas y con ellos llegó la alegría.

Mientras que en la tarima de su Teletica Los Ajenos ponían el sabor.

Un poco más lejos, cualquier esquina era un buen lugar para armar la fiesta.

Más de un caballista llevaba la fiesta incluida, desde música, bebidas y hasta miradas.

Lo importante era compartir.

Aunque más de uno intentó aprovechar el tope de gratis.

La mayoría del evento transcurrió sin ningún incidente.

Y si juzgamos por las sonrisas y los pasos de baile, podemos decir sin lugar a duda que el tope fue todo un éxito.

Al fin y al cabo los ticos son tan alegres, que cualquier lugar es bueno para montar una fiesta.