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Según estimaciones del AyA al año se registran más de 5.000 obstrucciones de aceites y grasas en cajas de registro y que por su desbordante cantidad ha llegado a taponear hasta el alcantarillado público.

Aunque por legislación los restaurantes deberían contar con trampas de grasa, en la práctica no todos cuentan con una, otros no le dan el mantenimiento que corresponde y están también los que prefieren ignorar el tema.

Telenoticias hizo un recorrido junto al AyA en el centro de San José: en la primera visita encontramos una caja de registro en las afueras de un restaurante asiático cerca de Plaza Víquez; a pesar que los dueños dijeron contar con una trampa de grasa, el nivel y estado de los desechos indicaba lo contrario.

En otro punto la saturación corresponde a un pozo sanitario en la entrada del Barrio Chino.

El AyA, de la mano de Coopevictoria impulsa la recolección de aceites de restaurantes y comercios, no solo para reducir altos costos de operación, si no para evitar que estos desechos lleguen a los ríos o bien a la planta de tratamiento Los Tajos.

Los desechos de grasas y aceites que se recolecten son sometidos a diversas pruebas de calidad hasta ser transformados en biocombustible.