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Don Ramiro y don Jorge son hermanos y, como dicen, solterones. Los conocimos viviendo en un cuarto dentro de una bodega en una finca de Florencia de San Carlos.

Su mayor anhelo, pasar sus últimos años en una vivienda digna, una casa con las condiciones mínimas de comodidad.

Su situación movió miles de corazones que no dudaron en unirse al proyecto y sus donaciones se convirtieron en una hermosa casita ubicada también en Florencia.

Los trajimos a conocer su nuevo hogar. La sorpresa y el encanto de los dos con su casa fue amor a primera vista. A paso lento pero firme revisaron toda la casa

Ramiro no dudó en probar de una vez su sillón, no es para menos, es la primera vez en la vida que tienen uno.

Todo el menaje es cortesía de Monge y la alimentación llegó como regalo de Palí para los próximos seis meses. El Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) les dará acompañamiento.

El agradecimiento de Jorge y Ramiro es de corazón.

Además de la casita, ellos ahora tienen un patio bastante grande. Ramiro fue de una vez a revisarlo y asegura que es un terreno perfecto para sembrar yuca y ñampí, y hasta nos prometió que en unos seis meses nos va a invitar a una sopa hecha con tubérculos de la casa.

Nos despedimos de estos dos adultos mayores y de San Carlos con la seguridad de que los viejitos no extrañarán la vieja bodega donde los conocimos.