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La trocha fronteriza sigue siendo vía de conexión a una zona casi en el olvido. Por eso el Gobierno no quiere dejarla perdida, por su posición estratégica.

Y más ahora con la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que no encontró daño ambiental alguno en la construcción de la vía.

Eso sí, la llamada de atención que hicieron los jueces por la ausencia de un estudio de impacto ambiental tuvo su eco.

Ahora serán más cuidadosos para completar la obra, que sobrevive a base de reparaciones. Aunque en el horizonte están cambios en el trazado.

El Gobierno entrará en el análisis de la vigencia del decreto de emergencia que dio pie a más de 25.000 millones de colones para construirla.

En el gobierno de Chinchilla esta situación empañó los esfuerzos de construcción, por supuestos malos manejos de los fondos que hoy se investigan.