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La historia de doña Juana y sus dos muchachos fue el caso de Sueños de Navidad que quizá generó más impacto en los televidentes.

Los conocimos viviendo en medio de la nada en el territorio indígena de Ujarrás, en Buenos Aires de Puntarenas.

Sin agua ni luz, sin televisión, sin radio, sin muebles y sin vecinos, así sobrevivieron desde que los muchachos tienen recuerdo.

Su situación movió a miles de costarricenses que a través de las donaciones cambiaron la vida de esta familia para siempre.

Llevarlos a su nueva casa no fue tarea sencilla. Voluntarios de la Cruz Roja de Buenos Aires nos ayudaron a sacar a doña Juana del rancho.

Con una camilla y la fuerza de varias personas, y tras más de una hora de caminar lograron sacarlos a la calle pública y de ahí los llevamos en carro hasta su nuevo hogar, que también está en Ujarrás, pero ahora en una zona con vecinos, servicios de agua y luz y acceso por calle lastreada.

Su casa tiene todas las comodidades que requieren. Una rampa de acceso para la nueva silla de doña Juana, un baño y servicio sanitario con agarraderas que definitivamente hará más fácil la tarea de bañar a doña Juana.

Recién llegando, ella estrenó su sillón, mientras María y Gerardo se fueron a ver sus nuevos cuartos, que tienen cama y colchón.

La casa está totalmente amueblada por Monge. Palí les donó 600.000 colones en alimentación para los próximos seis meses.

Del nuevo hogar lo que más hizo feliz a doña Juana fue el árbol de navidad y sus luces.

Los muchachos, aunque no son de hablar mucho, sí agradecieron inmensamente el regalo que ellos y su mamá están recibiendo.

El Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) se comprometió a apoyar a esta familia indígena con un monto mensual y le darán seguimiento de ahora en adelante.

Gracias, gracias y muchas gracias a usted televidente que con su ayuda le regaló a esta familia calidad de vida y un futuro mejor. Esta sí es una feliz navidad en Ujarrás.