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Óscar Ramírez echó en un tubo de ensayo a varios jugadores del medio local y otro poco de extranjeros, algunos con más brillo que otros en sus clubes, y los mezcló en un partido oficial ante Nicaragua.

El resultado dista mucho de la realidad de la Tricolor y apenas se solventó gracias a una fórmula ya probada: un cabezazo del defensor Kendall Waston.

Costa Rica derrotó 1-0 a una Nicaragua de buen ver, trabajada humildemente por el tico Henry Duarte quien les ha enseñado orden y gusto por el buen fútbol.

Mucho toque en el mediocampo, pero con poca profundidad frente al marco. La Sele –categoría C o incluso hasta D se dio el lujo de dominar por completo el balón, desahogando por las bandas con un buen trabajo de Rodney Wallace por el sector derecho.

El propio Wallace pudo abrir el marcador en la primera etapa con un remate que pasó silbando el arco del meta nicaragüense Lorente.

Fue hasta que Kendall Waston, ayudado por sus genes de 1,96 metros, logró “madrugar” al portero Lorente para colocar el 1-0 definitivo al minuto 59.

La fórmula de Waston volvió a dar frutos e indudablemente su estatura es vital en jugadas de balón parado y por lo menos ante los hermanos del norte, el jugador parecía un adulto entre niños ya que ni con los brazos en alto, el portero podía llegar a ganarle el cabezazo.

Pero más allá de eso, La Sele mostró poco y premió lo individual ante lo colectivo.

Algunas suertes de Wallace o Irving Huertas, cuando ingresó de cambio, ayudaron para mover un poco al público liberiano poco acostumbrado a ver los colores patrios en la gramilla del estadio Edgardo Baltodano Briceño.

También se debe destacar la labor de Michael Barrantes con sus pases milimétricos en el mediocampo, así como el ímpetu de Mayron George, quien aprovechó cada minuto para intentar hacerse sentir en las redes y así ganarse su campo.

El propio George tuvo la opción más clara al 63’ al quedar mano a mano con el portero, pero su definición fue deficiente.

Triunfo que suma a la estadística nada más y que permite observar algunos elementos que podrían sumarse al camino rumbo a Rusia 2018.

Aunque pareciera que el campo está bastante apretado y muy pocos podrían soñar con colarse.