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El cubano Yasiel Puig, de los Angeles Dodgers y quien desertó en 2011, se declaró "muy feliz" de regresar a la isla este martes como parte de una delegación de Las Grandes Ligas de Estados Unidos, que inició una histórica visita a La Habana.

"Me siento muy feliz de estar en Cuba, y que me hayan dado la oportunidad de volver a mi país", dijo el jardinero de 25 años antes de una conferencia de prensa.

Además de Puig regresaron a Cuba el inicialista José Abreu (Dodgers) y Brayan Peña (Cardenales de San Luis), quienes también desertaron de la isla.

Alexei Ramírez (agente libre), quien abandonó Cuba de forma legal en 2007, también forma parte de la delegación que completan estrellas como el venezolano Miguel Cabrera, el dominicano Nelson Cruz y el estadounidense Clayton Kershaw.

"Estoy muy contento de que esto haya sucedido. !Estoy muy feliz!  y esperamos que pasen cosas buenas" de aquí en adelante, comentó Ramírez a la AFP. 

Ni Puig ni Abreu habían podido regresar a Cuba desde que salieron ilegalmente para vincularse con las Grandes Ligas en 2011 y 2013. Su deserción, como la de cualquier beisbolista, era considerado como un acto de traición.

Abreu, quien firmó un contrato de seis años por 68 millones de dólares con los Medias Blancas, tiene un hijo de cinco años a quien no ha visto desde que desertó.

Esta es la primera vez en cinco décadas que una constelación de estrellas y directivos  de la Major League Baseball (MLB) y de la Asociación de Jugadores de Major League Baseball (MLBPA) visita Cuba, en una gira que se extenderá hasta el viernes.

Su llegada se enmarca en el acercamiento que iniciaron Cuba y Estados Unidos, otrora enemigos de la Guerra Fría, hace un año después de romper relaciones en 1961.

"El béisbol es algo que tenemos en común en nuestra cultura y tenemos la esperanza de (volver a) estar aquí en un futuro", destacó el exjugador Tony Clark, directivo de MLBPA, en conferencia de prensa.