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Mientras los gobiernos de Centroamérica cierran las puertas a los cubanos para que puedan llegar a Estados Unidos, la ansiedad se apodera de ellos. 

¿Cómo enfrentan la incertidumbre mientras aparece una solución?

Aileyn Anzardo inició el día visitando el Ebais de La Cruz, Guanacaste, con su esposo Alfredo Rosas donde recibe atención médica como si fuera una tica más, en vista de que ella tiene casi 7 meses de embarazo, aunque no sabe cuál es el sexo del bebé.  

Esta cubana en tierra guanacasteca inició su viaje cuando tenía 3 meses de embarazo. A pesar de su estado, en 2 de los 4  países por lo que pasó tuvo que trabajar para conseguir dinero y en uno de esos no le pagaron. 

Cinco cubanas están embarazadas y ubicadas  entre  los 23 albergues donde están los migrantes. 

A un kilómetro del Ebais, en el albergue antiguo bomberos, otros cubanos iniciaron el día ansiosos  por saber qué pasará con su situación. Ellos aprovechan que el ministro del sector social, Carlos Alvarado, llegó a visitarlos. 

El ministro atiende sus preguntas pero como no hay decisión de los otros países no les tiene una respuesta. 

Más de 2.200 cubanos están viviendo en el distrito de La Cruz desde el 15 de noviembre. Llevan 24 días de incertidumbre. 

Todos enfrentan el problema de manera distinta, algunos consiguen antidepresivos en el Ebais, otros juegan ajedrez, un pasatiempo que encanta a los cubanos. 

Todos, hasta los más pequeños buscan qué hacer para dejar de pensar en lo que más añoran: llegar a Estados Unidos.