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Los medios de prensa internacionales recogen los minutos previos a la muerte de los surfistas australianos Dean Russel y Adam Coleman, quienes perdieron la vida en el estado de Sinaloa, en México, a finales del mes pasado.

Uno de estos medios, El País, relata que los extranjeros de 33 años salieron de Canadá junto con un amigo en una camioneta blanca con franjas azules.

Su destino sería Jalisco, donde estaba la novia de uno de ellos. Todos irían a una playa de este estado. En su recorrido por territorio mexicano Russel y Coleman dejaron a su amigo a La Paz, norte del país, y prosiguieron su camino.

La madrugada del 21 de noviembre los australianos se dirigían por una carretera federal de Sinaloa, en la localidad de Navolato, cuando fueron interceptados por una camioneta que tenía luces como las que tienen los carros de la policía. Allí viajaban varios hombres vestidos de oficiales.

Esta zona es conocida ampliamente por estar bajo el dominio de grupos de drogas, que también asaltan a viajeros.

Al parecer, los sujetos forcejearon con uno de los australianos y le dispararon en el rostro. Fue entonces cuando se llevaron el vehículo a una zona despoblada y le prendieron fuego, con los dos extranjeros en su interior.

Los restos del vehículo aparecieron ese mismo 21 de noviembre en la mañana y días después las autoridades anunciaron la detención de tres personas bajo sospechas de haber perpetrado los crímenes, quienes confesaron los detalles macabros que rodearon la muerte de Coleman y Russel.

El crimen habría sido cometido por cinco personas, por lo que aún hay dos en fuga.

Adam Coleman había estado en Acapulco en marzo pasado y posteó una foto con amigos con el siguiente texto: "Es hermoso, divertido, amable" y pidió que no creyeran  en lo negativo que se ha dicho de este destino turístico.  Ocho meses después murió en su camino a otra playa mexicana.