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Teletica.com dio a conocer ayer que National Geographic Traveller ubicó a Costa Rica como el segundo país "más cool" del mundo para el 2016.

Vea: Costa Rica es el segundo país "más cool" del mundo para el 2016.

Tenemos atributos de sobra que validan esta designación en una de las principales referencias turísticos del orbe. No es la revista patito; es la National Geographic la que apuesta por la diversidad de atracciones de este pequeño territorio para que los turistas del mundo nos visiten.

Pero eso bastó -tal y como ocurrió con el caso del homenaje de la Torre Eiffel- para que nuevamente muchos, muchísimos ticos -dentro y fuera del territorio nacional- sacaran su batería de burlas y críticas contra el país que los vio nacer.

Vea: Torre Eiffel se ilumina en homenaje a Costa Rica.

Entiendo que tenemos que mejorar en muchas áreas -infraestructura, salud, educación, déficit fiscal, generación de empleo y reducción de costos productivos especialmente en la electricidad, entre otras áreas-, pero son más las cosas buenas que tenemos como nación.

Se los dice alguien que requirió de atención médica de urgencia, producto de un grave accidente, y me trataron de manera impecable; me operaron con prontitud y mi recuperación fue más que satisfactoria. Y a mi salida del hospital solo firmé unos papeles, gracias a la cobertura de mi seguro (no niego el grave problema de las citas de urgencia que se otorgan para uno, dos y hasta tres o más años).

Vivimos en un país con una naturaleza privilegiada, que nos hincha el pecho de orgullo ante el mundo.

Vivimos en un país que nos garantiza la educación primaria y secundaria gratuita. Y en muchas escuelas le dan de comer a sus estudiantes. 

Vivimos en un país con acceso a electricidad y gas y también al agua segura (más de un 98% y un 99% respectivamente, según los más recientes datos del INEC).

Vivimos en un país en el que usted puede despotricar contra el sistema político sin temor a ser aprehendido por su opinión, como ocurre en otras latitudes.

Vivimos en un país que cada día garantiza mayor igualdad a su población, aunque también hay enormes retos por alcanzar (derechos patrimoniales para parejas del mismo sexo y la FIV).

Vivimos en un país que cada toma mayor conciencia sobre la necesidad de proteger a nuestras mascotas.

Vivimos en un país donde no hay escasez de alimentos ni hay que hacer filas para comprar un kilo de arroz o un muslo o una pechuga.

En fin... No quiero dibujar un país idílico, porque no lo es, pero es un país que nos abriga con cariño, que nos ha llenado de orgullo por sus conquistas sociales y ambientales y en al que podemos seguir mejorando con acciones constructivas.

Vea: Los ticos y su manía por serruchar el piso.

Si usted despotrica es porque, asumo, aporta en la construcción de un mejor país. Si es de los (las) que habla y habla y habla y no hace nada, entonces le invito para que reflexione sobre cómo puede mejorar este terruño, que para mí es "muy cool", tal y como lo publicó National Geographic Traveller.