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Manuel Delgado

Pese a las palabras optimistas del gobierno, el país podría verse sumido en un retroceso de su producción.

Las pequeñas y medianas empresas están sufriendo los efectos de la baja en el dólar.

Telenoticias consultó a varios analistas, quienes hacen una radiografía de la situación económica del país.

"En ese entorno complejo para una economía pequeña y abierta como la nuestra, logramos un crecimiento del 5%, la más alta en el último quinquenio y superior al promedio de la última década", dijo la mandataria en su discurso el pasado 1 de mayo.

Un 5% en el 2012 es una cifra alta en el actual contexto internacional.

Pero según los expertos, a la señora presidenta se le quedó algo en el bolsillo, y es que el año 2012 es de una constante desaceleración.

Si en febrero del 2011 nuestro crecimiento interanual era de 7 por ciento, una año después estaba a la mitad 3,6%.

Tanto los organismos internacionales como los expertos prevén un 2013 de menor crecimiento. Es decir, vienen tiempos peores.

Pero la cuestión no para allí. Y es que las cifras globales esconden la realidad de muchas empresas, especialmente las pequeñas ligadas a la exportación.

Las razones son varias. Los expertos señalan dos. La primera es el tipo de cambio. El país mantiene un colón sobrevalorado que hace que a los exportadores se les pague 27% menos del valor de sus productos y que por el contrario favorece a los importadores y al capital financiero.

Pero ese tema estuvo ausente en el discurso de la presidenta.

El otro es el costo de intermediación.

"El gobierno de la República, en estrecha coordinación con el Banco Central, promovió una reducción significativa de las tasas de interés", fue otro de los tópicos mencionados por Chinchilla en su rendición de cuentas.

La Tasa Básica Pasiva se situó en un nivel ligeramente inferior a la de hace un año.

Lo que sí es una tendencia desde hace muchos años es que la tasa activa, lo que los deudores pagan, es muy alta en relación con otros países, un 6% más que la de los países desarrollados.

Tipos de cambios alterados y tasas de crédito activas por los aires hacen muy dura las condiciones para el productor nacional, especialmente para el pequeño.

Los números alegres de la presidenta también esconden dos realidades muy duras que no fueron mencionadas.

La primer es que del conjunto de las exportaciones la mayoría la realizan las zonas francas, un sector que genera solo el 60.000 de los 800.000 empleos del país, un 7%.

Mientras tanto, las exportaciones agrícolas suman tan solo el 21%, y no el 40% como dijo la presidenta, según datos del banco central. El crecimiento del PIB agrícola fue también bajo, muy inferior a la media.

El otro es la balanza comercial, es decir, la diferencia entre lo que vendemos y lo que compramos, una brecha que cada día es más grande.

Hoy tenemos una diferencia negativa de 6,100 millones y es posible que siga creciendo.

Lo mismo ocurre con la deuda tanto interna como externa.