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Hay temas que razonarlos resulta fácil, por lo general después de cometidos los errores. Pero en infraestructura vial seguimos cometiendo los mismos errores y debilitando nuestra senda de crecimiento.

Lo más grave es que para algunos, la inversión en infraestructura vial sigue siendo algo prescindible. Digo que es fácil razonar porque basta con hacer citas largas sobre el tema de la Estrategia del BID, o del Vigésimo primer Estado de la Nación en este tema.

El BID plantea: Para retomar la senda del crecimiento sostenido a mayores tasas y aumentar la competitividad, el país debe adecuar su infraestructura para que contribuya con dichos objetivos.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, una de las limitantes más importante para realizar negocios en el país es la inadecuada oferta de infraestructura.

El país se ubica en la posición 119, sobre 144 países, en el subíndice de Calidad de las carreteras con solo el 66% de la Red Vial Nacional pavimentada, y una Red Vial Cantonal pavimentada en un 17%. Las deficiencias en esta área aumentan los costos de transporte y el uso de combustibles y restringen el potencial del país de beneficiarse de su apertura y acceso a mercados.

El Estado de la Nación, por su parte, registra datos muy relevantes:

El Área Metropolitana de San José es el territorio donde se concentran las carreteras con mayor tráfico promedio diario: entre 50.000 y 80.000 vehículos se desplazan cotidianamente por cada una de las rutas del anillo de circunvalación, las autopistas General Cañas y Florencio del Castillo y la ruta 27.

La congestión del transporte en la GAM genera costos. Se estima que la pérdida de tiempo fue equivalente a un 2,0% del PIB en 2009 (aproximadamente 590 millones de dólares). El consumo adicional de combustible por esta razón para el período estudiado se calcula en cerca de un 6,5%.

Al comparar las horas de alta y baja congestión vehicular, los tiempos de viaje en la ruta de circunvalación, las autopistas General Cañas y Florencio del Castillo-Curridabat y la ruta de acceso a Heredia son al menos un 50,0% mayores.
Según una encuesta de la GR, en la GAM el 25,0% de las personas tarda más de dos horas al día en llegar a su destino.

Las datos dicen que es muy buen negocio para el país invertir en infraestructura vial de calidad. Entonces, por qué no lo hicimos y no lo hacemos, a pesar del impuesto a los combustibles y la disponibilidad de crédito? ¿Por qué destruimos nuestras capacidades para diseñar, contratar, supervisar obra vial?

En tiempos de decisón fiscal, podría generar un para qué convincente.