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Cuando el 2 de diciembre de 2010 los miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA eligieron a Catar para organizar el Mundial de 2022, no se imaginaban que esa decisión iba a provocar una oleada de denuncias por corrupción que, años más tarde, siguen alimentando una polémica sin fin.

No fue hasta la cuarta ronda de votación cuando Catar se impuso a Estados Unidos por 14 votos a 8, después de que Australia, Japón y Corea del Sur se quedasen por el camino en un proceso que acabó ganando el rico emirato, con una tradición futbolística muy reducida.

Incluso el presidente estadounidense Barack Obama comentó lo ocurrido: "Es una mala decisión".

Ese mismo día, Rusia fue elegida para organizar el Mundial-2018. El presidente de la FIFA Sepp Blatter agradeció al Comité Ejecutivo que permitiese al fútbol "explorar nuevas tierras".

Rápidamente las críticas y las sospechas surgieron con la designación de Catar, un pequeño Estado del Golfo donde las altas temperaturas hace imposible la disputa de partidos en los tradicionales meses de Mundial (junio y julio).

La polémica creada por esta doble designación llevó a la FIFA en 2012 a cambiar el sistema de elección, en el que tendrían voto las 209 federaciones y no solo los 22 miembros del Comité Ejecutivo. Ese fue el sistema hasta 1996.

Garcia dimite 

El intento de la FIFA de lavar su imagen ante el mundo recibió un fuerte golpe cuando el exfiscal de Nueva York Michael Garcia, encargado por el órgano supremo del fútbol de investigar el proceso de atribución, acabó dimitiendo ante el poco interés de la Federación por publicar su informe y por estar en desacuerdo con las conclusiones del mismo difundidas a la prensa.

El 10 de marzo de 2015, la fiscalía suiza abrió un procedimiento por sospechas de "blanqueo de dinero y gestión desleal" en el proceso de elección de los mundiales de 2018 y 2022 y en el marco de este proceso registró la sede de la FIFA en Zúrich el 27 de mayo.

En septiembre pasado, Blatter avivó la polémica al afirmar que existía un "acuerdo diplomático" por el que Rusia sería la elegida para 2018 y Estados Unidos para cuatro años después y que si este pacto no se cumplió fue por injerencias del entonces presidente francés Nicolas Sarkozy, que provocó el cambio de opinión de Michel Platini, el poderoso patrón de la UEFA y principal candidato a suceder al suizo al frente de la FIFA.

Condiciones laborales penosas 

La elección de Catar supone también problemas prácticos en un país con temperaturas estivales que pueden alcanzar los 50º, lo que llevó a la FIFA a, en una decisión sin precedentes, cambiar las fechas del Mundial para pasar a disputarlo en invierno (boreal).

Pero para que la cita mundialista se dispute como está previsto del 21 de noviembre al 18 de diciembre de 2022 hay que cambiar por completo el calendario internacional, a lo que se oponen los grandes clubes, sobre todo europeos.

En marzo de 2015, la FIFA acuerda con la Asociación de Clubes Europeos (ECA) compensar con 209 millones de dólares por Rusia-2018 y Catar-2022, cuando el dinero que dio a 400 clubes por Brasil-2014 apenas llegó a los 70 millones de dólares. "Se trata de reconocer que los jugadores proceden de los clubes y que son los clubes los que les pagan", declaró el entonces secretario general de la FIFA Jérôme Valcke. 

Otra fuente de polémica son las condiciones laborales y de vida de los obreros, esencialmente inmigrantes, que emplea Catar para construir las obras mundialistas.

Amnistía Internacional acusa a Catar de incumplir su promesa, realizada en 2014, de reformar el sistema de apadrinamiento llamado 'Kafala', que deja al trabajador a merced de su patrón.

La FIFA aseguró que continuará "instando a las autoridades cataríes a abolir la Kafala", pero el debate está lejos de cerrarse.

El ministerio suizo de Economía anunció el pasado 16 de octubre que había recibido una demanda de la Internacional de los Trabajadores de la Construcción y la Madera (BWINT, por sus siglas en inglés) contra la FIFA por violaciones de los Derechos Humanos en las obras del Mundial de Catar.

Amnistía aseguró que la falta de reformas "deshonra" a Catar y a la FIFA, según una declaración publicada el martes, coincidiendo con el quinto aniversario de la atribución del Mundial-2022.