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Es una escena típica en la actualidad. Dos personas se conocen, intercambian sus números, mensajes van y vienen con frecuencia, hasta que de repente uno deja de textear y desaparece… lenta y calladamente.

Según revela el sitio BBC Mundo, esta nueva tendencia se llama ghosting palabra que se traduciría como “hacerse el fantasma” y que ha ido ganando popularidad en los últimos tiempos.

La tendencia a tomado fuerza en la era digital con aplicaciones como Tinder o Facebook, pese a que la costumbre no es algo nuevo.

Pero, ¿cuáles consecuencias puede traer esto?

Según la BBC, este tipo de situaciones no solo las sufren las personas que dejan de recibir el mensaje, sino también para quien lo practica.

El afectado vive un duelo por su autoestima dañada y por la falta de respuestas tras la ruptura de su relación.

Del otro lado de la cera, la persona que aplica el ghosting tendrá que afrontar el sentimiento de culpa y los remordimientos que esto implica.

La publicación del medio inglés destaca que una encuesta que realizó el Huffington Post en el 2014 en Estados Unidos, el 11% de los participantes dijo haberle hecho ghosting a alguien y un 13% haber sido víctima de esta práctica.

Otra encuesta de la revista Elle indicó que un 26% de las mujeres y un 33% de los hombres admitieron, tanto haber sido víctimas de esta práctica, como el haberlo llevado a cabo.

La psicoterapeuta estadounidense Elisabeth J. LaMotte indicó a la BBC que se gasta mucho tiempo al frente de las nuevas tecnologías y cada vez nos sentimos más “incómodos con el contacto interpersonal”.

“Ello hace que acabar con una relación sea más complicado, porque cada vez tenemos menos práctica en hacerlo”, mencionó la psicoterapeuta.

Acá lo evidente es que ambos, el que lo aplica y al que ve finalizada su relación de esta manera, deben aprender a superar esto, pues en la mayoría de las veces, se cuenta con la otra persona en cuentas como Twitter, Instagram o el propio Facebook.

¿Y usted ha hecho o le han hecho ghosting?