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¡Qué tirada con nosotros los ticos!.. Nunca se nos queda bien con nada.

Una vez más lo comprobé anoche cuando informamos del homenaje que se le rindió a nuestro país, en París, con motivo de la 21 Conferencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Cambio Climático (COP21). 

La emblemática y hermosa Torre Eiffel desplegó, en enormes letras luminosas, la siguiente frase: "100% Pura Vida".

Vea: Torre Eiffel en París se ilumina en homenaje a Costa Rica.

Allí estaba en la llamada Ciudad de la Luz, en la que capital que el siglo 18 cinceló la "Libertad, Igualdad y Fraternidad", un reconocimiento al esfuerzo de esta pequeña nación en favor del ambiente.

Es cierto, no somos perfectos y hay muchas oportunidades de mejora, pero la Torre Eiffel respaldó con ese hermoso homenaje luminoso las iniciativas y proyectos costarricenses en materia de parques nacionales, en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono y en la producción de energía a partir de fuentes renovables.

Y si eso no es poco, la máxima figura en esta cumbre es la costarricense Christiana Figueres Olsen, quien en el 2000 fue nombrada Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Nada de esto importó para decenas y decenas de coterráneos, quienes se dedicaron a lanzar dosis de hiel en las redes sociales, con chotas a la Torre, a París, a Francia, al homenaje a Costa Rica y a nuestro país.

No se les quedó bien. En realidad con nada se les queda bien. Los comentarios iban desde lo entendible hasta los medianamente absurdos y los surrealistas.

"Que los ticos ensuciamos calles y ríos y el homenaje no es merecido"... Tienen razón en que debemos ser menos cochinos y más educados, pero esto no desmerita el homenaje. Más bien nos obliga a mejorar nuestra conciencia ambiental.

"Que ahora ISIS (Estado Islámico, que recién atacó París) nos tendrá en la mira y nos atacará"... Por respeto a los franceses y al más elemental sentido común prefiero reservarme mi comentario sobre este tipo de reacciones.

Como decía mi mamá: "Si no es minga, es mandinga". Es decir: si no es una cosa es la otra, pero nunca esas personas que suelen hacer de la chota su deporte favorito reconocerán lo mejorable y lo bueno en los demás. Ni qué decir en su país.

Está bien disentir. No tenemos por qué pensar iguales, pero si vamos a criticar hagámoslo con criterio, con bases que permitan una discusión saludable y constructiva.

Pero, por favor, en este caso de la conferencia el mundo le está diciendo a Costa Rica, a este pequeño país, que hemos hecho cosas encomiables, envidiables y replicables, y que merecen el aplauso y respeto.

Y es tarea de todos seguirle sacando brillo a esa credibilidad mundial con acciones concretas y sencillas, que no requieren mayor ciencia: no tirar basura a las calles y ríos; sembrar un árbol y hasta recoger basura en su comunidad. 

No sé ustedes, pero a mi se me infló el orgullo de ser costarricense al ver el "Pura Vida" en la Torre Eiffel. ¡Qué lindo ser tico!