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Año 1956. Tres canciones: “Heartbrake Hotel”, “Don't be cruel” y “Hound dog” elevan a Elvis Presley al trono del rock n' roll.

Charlton Heston también se consagraba en el papel de moisés por su película “Los diez mandamientos”.

Mientras que Mario Moreno Cantinflas conquistaba Hollywood con la ganadora del Oscar “La vuelta al mundo en 80 días”.

Más al sur, una pequeña Costa Rica que no llegaba aún al millón de habitantes celebraba el centenario de la gesta heroica de la Campaña Nacional de 1856 y se encontraba en plena reconstrucción, tras una guerra civil que transformó muchas de sus instituciones.

Karen Olsen, exprimera dama, recuerda que “en los años 50 se comenzó a introducir pasión y alegría y orgullo de ser costarricense”.

En la Costa Rica de 1956 había quien creía que era posible cambiar un carro por una refrigeradora. Los zapatos tenían un asombroso descuento, de 80 colones estaban rebajados a solo 15. Para comprarlos solo debía caminar al local que estaba a 25 varas del Café Popular.

En octubre de ese año, el cine Palace exhibía la cinta “Ellos y ellas”, con Frank Sinatra y Marlon Brando, mientras que el Raventós ofrecía tres tandas del drama de espías “Cinco dedos”, a solo dos colones el boleto.

24 de octubre de 1956. La Unión Soviética intenta sofocar la revolución húngara, Honduras se despierta con nuevo gobernante tras un golpe de Estado, mientras Fidel Castro se preparaba para zarpar desde México a Cuba en el yate Grandma.

En Costa Rica, el diario La República publicaba buenas noticias sobre la producción de café, también daba cuenta de la gira europea del presidente José Figueres y anunciaba la siguiente noticia: “Arriba hoy Costa Rica al millón de habitantes”.

Agrega la información de ese 24 de octubre: “personeros de la Dirección General de Estadísticas y Censos nos informaron ayer que de acuerdo con los cálculos verificados por ese organismo será hoy que nuestro país llegue al millón de habitantes. Las cifras del día de ayer mostraban un número de 999.975 habitantes”.

Olga Martha Araya, especialista en estadística del INEC, afirma que “cuando estábamos a 25 o 30 nacimientos de cumplir el millón de personas en el país, se hace un cálculo matemático con tasas de crecimiento por día y por hora, y es como se logra determinar que el millón nace el 24 de octubre a las 5:54 de la mañana”.

Tan trascendental era la llegada del niño millón que se organizó un concurso en el que radio Atenea, una emisora ubicada en Paso Ancho, tenía un papel fundamental.

Vea: ¿Cuándo llegó Costa Rica a su primer millón de habitantes?

Hiram Sotela es hijo del fundador de la emisora y narró cómo “se empezó tres o cuatro meses antes de que se suponía la llegada del niño millón a hacer la publicidad y la gente sintonizaba Atenea a ver en qué momento decían nació el niño millón”.

El concurso era muy sencillo, los radioescuchas debían adivinar varias cosas, como el lugar donde nacería el bebé, si iba a ser hombre o mujer, si iba a ser gemelo y lo más importante, el día y la hora del nacimiento del niño millón.

Los periódicos de ese 24 de octubre apenas llegaban al pregón. El labriego sencillo apenas se levantaba, siete provincias y 999.975 costarricenses esperaban al niño millón.

Fue en la hoy desaparecida Tronadora de Tilarán, a unos 200 kilómetros de San José, donde a las 5:55 de la mañana nació en su propia casa Helbert Núñez Artavia.

Dos días después  de nacer, el padre de Helbert llegó a la delegación de policía de Tilarán a inscribirlo. El oficial Abraham Pérez fue el encargado. El nombre del niño millón fue escrito erróneamente, pero después fue corregido. En ese momento nadie sabía si Helbert efectivamente era el costarricense un millón.

Helbert era el quinto de siete hermanos. Sus padres, Elisa Artavia y Antonio Núñez, tenían respectivamente 37 y 39 años cuando el niño llegó al mundo aquella madrugada de 1956. En Tronadora, ella se dedicaba a vender comida que preparaba, él era sastre.

Los días pasaron y la Dirección de Estadística y Censos no confirmaba quién era el niño millón.

Yenni Núñez, hermana de Herlbert, dijo que “empezaron averiguaciones y se dieron cuenta que el niño que decían que era el niño millón había ido a sentar la partida antes que mi padre, pero en realidad había nacido mi hermano primero, unos segundos antes”.

Aunque Helbert nació el 24 de octubre, fue hasta el 5 de noviembre que la noticia fue oficial. De Tronadora de Tilarán venía el niño el millón.

Doña Elisa tiene muy claro ese momento en su memoria. “Sonaban las campanas y viera usted qué ‘bullarón’, todo el mundo alegre porque había un millón de toda la gente, aunque fuera chiquitico. Era algo bonito. Ah sí, fue algo precioso”.

Doña Karen Olsen, por su parte, afirma que puede imaginas que “en las casitas en la noche todo el mundo estaba hablando del millón”.

“La gente desfilaba a venir conocer al niño millón y nosotros que no cabíamos de locura”, cuenta Mima Núñez, tía de Helbert.

El festejo esperaba al niño millón y a sus padres. Desde Tronadora debían ir a la capital, un gran recibimiento los esperaba en San José.

“Yo tenía miedo de que me fueran a robar el niño, tanta gente”, agrega doña Elisa.

La propia radio Atenea había organizado un homenaje en honor al bebé un millón. San José se volcaba completa para recibir a un símbolo del progreso. Los hospedaron en uno de los principales hoteles de la capital, el Balmoral.

A las 9 de la noche del 14 de noviembre sería el homenaje y festival en honor al bebé un millón. Los asistentes pagaron cuatro colones por ingresar y escuchar la música de artistas como Jesusito y Chepita, trío Los Ases, El Gitanillo y la orquesta Barquero.

“Fue una actividad muy concurrida, el Melico Salazar se llenó con una asistencia 100 por ciento. Todos los costarricenses estaban fascinados con el niño millón”, dijo Hiram Sotela.

El pequeño Helbert recibiría mucho regalos de la Compañía Bananera; Fuerza y Luz le regaló un bono de mil colones; el Cicloclub, Numar y Ovomaltina tenían premios para el bebé millón, mientras que tienda El Globo obsequió una canasta de productos.

“La manteca por un año, le dieron la leche, yo le daba chupón, ellos se la mandaban”, recuerda doña Elisa.

Mientras que la tía Mima comenta que “Figueres les ofreció una casa amueblada totalmente, para que ellos fueran a vivir, carro y le ofrecieron una beca para su estudio”.

59 años han pasado desde la llegada del niño millón. “Cuánto quisiera yo antes de morirme que estuviera aquí mi negro”, dice con sentimiento su madre, doña Elisa.

¿Dónde está hoy el bebé un millón de Costa Rica?