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La primera teoría doméstica es que los niños sólo entienden cuando se les levanta la vos. Una teoría que destruye la educación.

Los gritos generan costumbre, y si, posiblemente en los primeros años de vida los niños hagan caso, más por temor que por convicción.

Recuerde que la manera más natural de aprendizaje, es el ejemplo. Y los gritos también se aprenden. La autoridad y respeto se logra con firmeza y asertividad.

Nunca es tarde para enderezar el camino en la educación de los hijos. Elimine los gritos, y el ambiente familiar mejorará.