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La pasión por las telas y una correcta capacitación fueron la fórmula que permitió a doña Oderay Martínez iniciar su propia empresa en su edad de oro.

Lo mismo le pasó a don Sergio Narváez, quien siguiendo una tradición familiar ahora tiene su negocio de encuadernado.

Ellos, al igual que otros 200 adultos mayores, fueron capacitados por la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Costa Rica (UCR) y ahora son emprendedores.

La Defensoría de los Habitantes celebra este tipo de oportunidades y por eso abrió el espacio para que puedan mostrar sus productos.

Chocolates, ropa y joyería son algunos de los proyectos que hoy mantienen ocupados a los emprendedores de la tercera edad.