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Una conserje del Museo Bolzano de Milán, Italia, entró a una de las salas y pensó que había un desorden monumental; sin pensarlo dos veces limpió el sitio, no sin antes tirar a la basura los aparentes desechos sin sospechar que se trataban de materiales de una exposición vanguardista.

En cuestión de minutos la sala que albergaba la obra llamada "¿Dónde vamos a bailar esta noche"? quedó impecable. La señora -recién contratada- tuvo que haber esbozado una sonrisa al ver terminado su trabajo.

Según cuenta El Mundo -a partir de un artículo de la BBC-, la señora se equivocó de sala y pensó que las botellas de champán y confeti en el suelo fueron el resultado de una fiesta en el museo la noche anterior. 

Pero no... ese desorden era el trabajo de las artistas Sara Goldschmied y Eleonora Chiari, quienes pretendían "representar el hedonismo y la corrupción política de los años 80", indica el diario, que agrega que las autoridades del museo se disculparon con las artistas y prometieron que pronto reinstalarían la obra. 

La "suerte" -si es que cabe el término- es que la conserje tuvo el tino de depositar los materiales en bolsas para reciclar, lo cual le permitió al museo recuperar buena parte de la exposición.

Vittorio Sgarbi, uno de los principales críticos de arte de Italia, le dio la razón a la conserje. "Si ella pensaba que era basura, significa que lo era. El arte debe ser entendido por cualquiera, incluidos los trabajadores de la limpieza. El hecho de que el museo pueda simplemente recolectar las piezas de la basura y ponerlas de nuevo juntas significa que no era arte de categoría", declaró Sgarbgi a la NBC.

Un accidente similar se produjo en Bari, al sur de Italia, en el 2014 cuando un trabajador tiró a la basura una obra de la Sala Murat.