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Andrea Lang, con apenas 14 años, nos da una verdadera lección de solidaridad.

Ella trabaja voluntariamente a favor de Proyecto Daniel, una organización que lucha por mejorar la calidad de vida de adolescentes con cáncer.    

Ha puesto su granito de arena en múltiples ocasiones. Recientemente, reunió 40 maniquíes sin cabello y solicitó ayuda a artistas nacionales para convertirlos en obras de arte y organizar la exposición “Cada cabeza es un mundo”.    

La idea es que cada una de estas obras se luzca y se subaste con el fin de recaudar fondos.                  

Muchachas como Andrea son las que devuelven la esperanza de que el amor al prójimo no es una cuestión de edad.