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El edificio del centro cívico de San Carlos para atender a los jóvenes en riesgo social fue recibido por las autoridades a satisfacción a principios de año.

Sin embargo permanece cerrado porque aún faltan obras por terminar. Entre ellas la más importante, dotar de agua las instalaciones.

Las intenciones del  proyecto  de  prevención de la violencia y la inclusión son buenas. Nadie  cuestiona la necesidad  de  darle la mano a  los menores en riesgo  social pero  los impulsores quizás  se  quedaron solo en las  buenas intenciones pues existen problemas en el despegue de un proyecto con un presupuesto altísimo  de dinero prestado  que tendremos que pagar con intereses. 

También  hay falencias  en la  operación y ejecución  del programa.  O sea  en la administración para identificar y atraer  a los jóvenes.

Incluso  desde  febrero del  2014  varios consultores fueron  contratados  por montos de miles de dólares  para entregar  en termino de  tres meses  un  modelo de gestión y de atención de los centros  cívicos  y un reglamento, sin embargo, después de   más de un año  y medio  estos modelos  no  están aprobados definitivamente  el centro de Jaco   opera  sin tener  claro este panorama.

O sea es un proyecto  de muchos  miles de millones de colones que si no se  endereza no logrará el objetivo de atender  a los jóvenes en riesgo social. Incluso el jefe de  la unidad ejecutora  indica que están en proceso de aprendizaje  con el primero que se construyó en Jaco.   

Este es  otro centro  cívico  construido  en Aguas Zarcas de  San Carlos, está terminado   y fue  recibido a  cabalidad en marzo de este año pero  tiene más de siete meses  de estar  cerrado. 

No está operando, ni está equipado y costó 1.442 millones de colones.

Aun cuando  las obras  son nuevas  se nota la falta  de mantenimiento de las instalaciones. Lo más curioso es que terminaron las obras y se recibieron a satisfacción pero no tiene suficiente agua para operar, falta  la construcción de dos tanques de agua para  abastecer  el lugar  y ni siquiera  en las obras  hicieron la conexión  respectiva de la tubería  para dotar de agua el sitio.

Por  el momento solo hay dos personas vigilando  el  lugar y tal parece que recientemente cortaron la electricidad  y se venció  el contrato con la empresa  para la vigilancia.

Consultamos también con el jefe de la unidad ejecutora y nos mencionó que  el centro cívico no se ha entregado porque no está terminado falta  un parque  para  patinetas,  lo fundamental según dijo.  Pero no entendemos cómo recibieron las obras  hace  siete meses  sin  ese lugar para patinetas que estaban contemplado en el  proyecto original. 

Tal  parece que hay una diferencia de costos  que imposibilidad  la construcción del parque para  patinetas. Pues tuvieron que gastar  en otros  imprevistos pues los estudios de suelos  que hicieron estaban malos, les faltó mayor cantidad de muestras para determinar  que había sitios  que eran  rellenos  y por eso se varió la cimentación  y lo estructural de la  obra. 

Mientras  tanto estas obras  costosas con dineros prestados que tendremos que pagar están terminadas y recibidas pero cerradas, sin equipo y deteriorándose.

Además de que el  problema fundamental sigue siendo como  van a operar  y  atenderse estos centros cívicos que en principio se indican que serán administrados por la municipalidad.

También este es el centro cívico por la paz de Santa Cruz  quedó a medio palo, sin terminar, porque  según dicen los encargados de  la obra la empresa que le dieron la concesión no pudo terminarla.  La dejó así como está, sostienen que no tenía solvencia  e incluso les quedaron debiendo dinero a  muchos trabajadores de la zona.

Para reactivar esta edificación tendrá que  salir de nuevo a concurso y esto  llevará tiempo. La construcción de la obra que tardaría cinco meses según el contrato  original   se convirtió   en una pesadilla   por el abandono en que se encuentra  en este momento y que definitivamente saldrá más cara de la cuenta.