Última Hora

A los ticos les gusta la leche… tanto que en el país hay 17.000 fincas trabajando todos los días para satisfacer nuestros hábitos de consumo.

Por año, cada persona consume unos 17 kilos de queso y 202 litros de leche. Pero no solo de vacas vive el hombre, cada vez son más los que ponen su fe en las cabras.

Greivin Madrigal es uno de ellos, el pertenece a un grupo de 90 productores de San Carlos que se ganan la vida gracias a la leche de cabra.

Recientemente sacaron al mercado un novedoso producto: caprinito, que es nada más y nada menos que leche de cabra en polvo.

Otros que están aprovechando la leche de cabra son los del proyecto Egandí. Solo que ellos no buscan que la gente se la tome, sino que la usen en su cutis para mejorar la piel.

Esta familia desarrolló una serie de productos de cuidado personal a base de yogurt de cabra.

Y regresando a las vacas, vamos a hablar de algo que estuvo de modo acuantá. Pero tranquilos, no estoy cometiendo un crimen contra el idioma.

Acuantá es el nombre de la nueva resbaladera en botella que usted puede conseguir ahora en los supermercados.

Estos y otros proyectos fueron expuestos durante el congreso de la Cámara Nacional de Productores de Leche.

Esta actividad permitió a pequeños y medianos productores exponer sus proyectos y cerrar negocios que los beneficien.