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Sin agua, sin comida y con mucho miedo. Así está José Antonio Li Piñar, costarricense de 51 años quien se encuentra atrapado en un hotel de Puerto Vallarta junto con su hija Michelle de 21 años.

Ambos llegaron a México, el miércoles pasado, para celebrar el cumpleaños de ella. Primero estuvieron en el Distrito Federal, y luego llegaron al balneario del estado de Jalisco, en la costa pacífica, sin imaginar que una tormenta tropical ganaría fuerza en cuestión de 10 horas y se convertiría en una poderosa amenaza, al punto que el Gobierno decretó "estado de emergencia excepcional".

De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes, de Estados Unidos, Patricia tiene categoría 5, la mayor en la escala Saffir-Simpson, y avanza con vientos sostenidos de 235 kilómetros por hora. Se espera que el huracán impacte Puerto Vallarta y otras zonas costeras entre la noche de este viernes y la madrugada de mañana.

"En la mañana, cuando nos despertaron, nos dijeron que nos iban a pasar porque no eran seguras (las instalaciones)... y aquí estamos, metidos en las habitaciones, sin ayuda, sin comida y esperemos que esto, no sé (se le entrecorta la voz)", contó Li vía telefónica desde la habitación 763 en el segundo piso del hotel Krystel Resort, donde él, su hija y una pareja de estadounidenses fueron trasladados desde el hotel Hilton.

Li contó que el personal del hotel les prometió que les darían agua y alimentos, pero a esta hora no han recibido nada. Entre las pocas indicaciones que los trabajadores les dieron fue que se protegieran en el baño en caso del impacto del huracán.

El costarricense cuenta que está muy oscuro y que aún no llueve y que las aves "están volando como locas". "No tenemos ninguna información; estamos solos... a 150 metros de la playa", aseguró con la voz entrecortada.

La comunicación con Li fue posible gracias al Internet del hotel, pero aseguró que tan pronto el huracán arribe a Puerto Vallarta la electricidad será suspendida.