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La atención mediática centró sus luces este miércoles en el Parque de los Príncipes, donde el París Saint-Germain recibió a un Real Madrid con bajas sensibles, entre ellas, las de Bale y Benzema.

CR7 y ZlatanIbrahimović, en el papel, eran los llamados a figurar. Sin embargo, la realidad fue otra. El portero del PSG Kevin Trapp y el lateral Marcelo fueron los puntos altos, al menos, en el primer tiempo.

El meta despejó con certeza las acciones de peligro del Madrid, que fueron impulsadas por la osadía del lateral brasileño, sobrado en habilidad y dominador constante de la banda izquierda.

Keylor Navas, por su lado, solo vio el partido de cerca, no fue exigido.

Las intentonas de Di María no contaron con sus mejores socios, Cavani e Ibra, dos estrellas que no brillaron en esta jornada de la Champions League.

No hubo noche mágica en París, sino más bien un duelo trabado en la media cancha y con sistemas tácticos precavidos del rival.

La parte complementaria distó de ser manejada por un solo equipo. Madridistas y parisinos se mostraron ordenados, pero, sin riesgos, el fútbol puede caer en el aburrimiento.

Sin goles y sin tantas emociones, el parejo choque acabó con un 0-0 que dejó a estos clubes con siete puntos cada, en los primeros puestos del Grupo A.