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Los estudiantes del Colegio Técnico Profesional Fernando Volio Jiménez, en Quebradilla de Cartago, son expertos en solucionar problemas matemáticos.

Por desgracia hay otros problemas que se les salen de las manos. La lista es enorme pero empezaremos por el más evidente: las inundaciones.

Según explican estudiantes y profesores, tienen nueve años de dar clases en estas condiciones debido a que el alcantarillado no da abasto.

Pero la cosa no termina ahí. En este colegio no hay cama para tanta gente, o más bien no hay comedor para tantas bocas.

El salón tiene espacio para menos de 100 personas y todos los días deben alimentar a 700.

Como si fuera poco, en el 2011 el Ministerio de Educación Pública (MEP) inició la construcción de un nuevo edificio que ayudaría a mejorar los problemas de espacio, pero la obra lleva paralizada tres años y nadie les explica por qué. 

Perros de Traba acudió al MEP para defender a estos muchachos. Tras nuestros ladridos, el director de Infraestructura, Walter Muñoz, no tardó mucho para comprometerse con la comunidad y con Perros de Traba.

“Se va a iniciar la construcción de este edificio a razón de unos cuatro o cinco meses. El manejo de las aguas de lluvia que caen desde la calle al centro educativo se va a lograr mediante la colocación de muros de contención y canalización mediante cunetas”, explicó.


Las promesa rotas causan mal de amores, pero también indignan a las comunidades, y de eso dan fe en Calle Vieja de Grecia.

Desde el 2012 la Municipalidad viene prometiendo que asfaltará una calle de lastre, pero al igual que al polvo que abunda ahí, a las promesas se las lleva el viento.

Rocky se fue con la lista de quejas en hasta la Municipalidad de Grecia. Ahí nos atendió el alcalde Adrián Barquero, quien se comprometió a arregla la calle muy pronto.


Hace dos semanas conocimos un play donde aventurarse a jugar puede ser más peligroso que una expedición a la jungla.

Está ubicado en ubicado en la urbanización Bosques de Oriente, en Mata de Plátano de Guadalupe, y el abandono municipal era más que evidente.

Los vecinos tocaron nuestra puerta, nosotros respondimos y pedimos cuentas a la alcaldía. Hoy nos complace informar que Rocky cumplió su objetivo: la propiedad volvió a ser apta para que los niños jueguen.