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A Antonio, como lo llamaremos, lo diagnosticaron a inicios de este año. Tiene tan sólo 25 años, pero ya le ganó la batalla al cáncer de testículos.

Inició como un dolor en la ingle que dejó pasar. Pocos meses después la molestia era tan fuerte que lo obligó a ir al doctor.

Antonio perdió un testículo y tuvo que soportar cinco meses de quimioterapia.

Los expertos aseguran que los hombres ponen poco cuidado en su salud y que incluso son sus parejas sentimentales las que notan cuando un testículo cambia de apariencia o de textura.

Detectar este cáncer a tiempo puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. El riesgo de desarrollar cáncer de testículo aumenta si algún familiar lo ha tenido.

Y quienes sufrieron algún retraso en el desarrollo de sus testículos tienen hasta 14 veces más posibilidades de padecerlo.

Luego de la cirugía y la quimioterapia, Antonio tiene una vida normal. Y hace un llamado a los hombres para que dejen la vergüenza a un lado y acudan al médico.

Recuerde que hacer el autoexamen no le tomará más de dos minutos y podría salvarle la vida.

Si encuentra algún abultamiento extraño o siente dolor, debe acudir al médico de forma inmediata.