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De homicidios, tasas y afirmaciones sin fundamento

Me preocupa como diversos generadores de opinión están hablando de que la inseguridad está rebasando la capacidad de respuesta de las autoridades.

Rodolfo González Hace 10/19/2015 11:54:00 AM

Me preocupa cómo diversos generadores de opinión están hablando de que la inseguridad está rebasando la capacidad de respuesta de las autoridades.

Hoy por hoy, tales aseveraciones no tienen fundamento científico. El indicador universal para hacer mediciones de este tipo es la tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. Si se analiza el histórico registrado en Costa Rica, estas tasas muestran oscilaciones anuales que permiten ubicarla alrededor de 10 crímenes por cada 100 mil personas. (En ocasiones 11.5, como en el 2010 y en otras 8.7, tal y como ocurrió en el 2013) En otras palabras, si bien es una tasa alta, no se ha disparado alarmantemente como muchos lo están planteando. No ha rebasado lo que se dio en el pasado reciente.

No quiero decir que no sea un problema. Lo que quiero decir, números en mano, es que la criminalidad se mantiene en niveles similares a los existentes en los últimos siete años.

Algunos sostienen que el grado de violencia ahora es mayor. Al respecto tengo mis dudas. Recuerdo como años atrás se utilizaron AK-47 para ejecuciones y asaltos. La gran diferencia es que ahora el accionar de los criminales queda registrado en video y tal cosa aumenta el impacto psicológico y emocional.

¿Debemos estar tranquilos? No estoy diciendo eso. Creo que es necesario poner manos a la obra con las medidas necesarias para evitar que el asunto llegue a niveles sin control. Entre esas medidas creo atinada la creación de una unidad policial especializada en investigar homicidios generados por el crimen  organizado. Si no se hace algo, dentro de unos años entonces sí podríamos estar viendo datos desbordando y alcanzando niveles de locura.

Lo que también creo es que a la hora de hablar de temas como estos, es necesario tener datos en la mano antes de generar razonamientos equivocados o brindar argumentos errados con fines politiqueros.