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Las autoridades financieras hondureñas ordenaron, el pasado 9 de octubre, la liquidación del Banco Continental, el octavo más grande del país por activos, luego de que sus propietarios fueran acusados por Estados Unidos de tener nexos con el crimen organizado.

La decisión causó un remezón en esta nación centroamericana, en vista de que las acusaciones estadounidenses apuntan a una de las familias más adineradas: los Rosenthal, propietarios de un conglomerado de empresas que cubren sectores tan variados, como cemento, agroindustrial, medios de comunicación y deportivo.

En estos momentos, uno de los miembros del clan -Yankel Rosenthal- fue detenido en Estados Unidos a la espera de ser enjuiciados. Y las autoridades estadounidenses tienen en la mira a Jaime Rosenthal -el patriarca- y Jani Benjamín Rosenthal.

El anuncio de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros -de liquidar al Continental- puso a correr a los 220.000 clientes de este banco, al que le fue cancelada la licencia para operar como entidad financiera, aunque las autoridades de este país aseguraron que esa enorme cartera de clientes tiene asegurado el retorno de sus dineros.

Y es que tras las denuncias estadounidenses, empresas como Visa, MasterCard y Western Union cancelaron sus vínculos comerciales con este banco.

Paralelamente, el Ministerio Público y la Policía Militar procedieron este miércoles a incautar numerosos bienes de la familia, entre ellas lujosas residencias y hasta las empresas. 

Los miembros del clan Rosenthal aseguran que son inocentes y que demostrarán su inocencia, tanto en Estados Unidos como en Honduras.