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Steve Carter, afamado gurú estadounidense de yoga tántrico, meditación y sexualidad, fue asesinado en California, la semana pasada.

Carter, de 67 años, no solo era reconocido por haber tenido entre sus alumnos al cantante Sting, sino que extendió su negocio hasta Costa Rica, donde -según reportes de medios internacionales- construyó la "casa de sus sueños" en Montezuma, en la península de Nicoya.

Aquí en nuestro país, Carter se dedicó a atender a decenas de norteamericanos que no solo buscaban sumergirse en sus conocimientos en yoga tántrico, que se trata del control del plácer máximo, más allá de la potencia sexual, sino que -según la literatura especializada- "conlleva una profunda y limpia visión del amor en la pareja".

Los alumnos de este hombre también querían escaparse a un destino exótico como nuestro país que les permitiera cargarse de buenas vibras, según se consigna en la página oficial del Ecstatic Living Institute, nombre de la empresa creada por el estadounidense.

Carter fue asesinado mientras caminaba por un sendero turístico al norte del estado junto con su perro. El animal fue herido de gravedad, al grado que perdió uno de sus ojos.

De acuerdo con medios de prensa internacionales, los tres sospechosos -jóvenes de entre 18 y 24 años- fueron vistos por una cámara de seguridad cuando abordaban el carro del gurú del yoga tántrico.

Días después, los presuntos asesinos acabaron con la vida de una joven turista canadiense en San Francisco. Los tres sospechosos ya fueron detenidos.

Carter y su esposa Lokita vivieron en nuestro país hasta julio de este año, cuando regresaron a Estados Unidos para que la mujer recibiera tratamiento contra un cáncer que le fue diagnosticado meses atrás. La Dirección de Migración informó que ambos abandonaron el país el 1. de agosto pasado.