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Si de repente una parte de su cara o cuerpo presenta cierta inmovilidad: como “el párpado o el brazo caído”, ponga atención, ya que estos síntomas pueden ser signos iniciales de un accidente cerebrovascular (ACV), más conocido como derrame cerebral.

El ACV es una de las consecuencias más severas de una trombosis; las funciones básicas como caminar, hablar, ver, entender a los demás o valerse por sí mismo pueden verse severamente afectadas, disminuidas o hasta eliminadas si se sufre un derrame cerebral; este es tan temible que, para algunos pacientes, sobrevivir a él es peor que morir por su causa.

Las personas que sufren accidentes cerebrovasculares pueden quedar discapacitadas, sin poder moverse ni valerse por sí mismos y con problemas del habla, entre otras consecuencias.

La trombosis es una enfermedad en la cual se forman coágulos de sangre anormales en las venas o arterias, los cuales tienen la capacidad de generar serios problemas de salud e inclusive pueden provocar la muerte.

De acuerdo con una revisión científica llevada a cabo por el Comité Directivo del Día Mundial de la Trombosis (DMT), la tromboembolia venosa es una causa muy importante de muerte y discapacidad; el estudio llevado a cabo por la organización determinó que anualmente ocurren unos 10 millones de casos de TEV en todo el mundo.

La trombosis es una enfermedad poco conocida y de la cual las personas tienen poca conciencia. De acuerdo con los resultados de una encuesta llevada a cabo por el DMT y la empresa Ipsos-Reid, el público está muy poco sensibilizado sobre la trombosis, sobre todo si se la compara con el grado de conocimiento que se tiene sobre el infarto al miocardio, la hipertensión, el cáncer de mama, el de próstata o el SIDA.

Entre los factores de riesgo que han sido asociados al tromboembolismo venoso están: los vuelos prolongados, las cirugías, sobre todo las que demandan un proceso de recuperación largo con periodos en cama prolongados; los problemas cardiacos, el embarazo, el uso de terapia de reemplazo hormonal, el tabaquismo, una dieta inadecuada, el sobrepeso o la obesidad, la falta de ejercicio y de movimiento, la deshidratación y los antecedentes familiares.

Trombosis y derrame cerebral:

Cuando el flujo de sangre que va al cerebro se ve interrumpido o se obstruye considerablemente, se está en presencia de un derrame cerebral; esta la interrupción o reducción produce que lleguen menos oxígeno y nutrientes al cerebro, lo que ocasiona que las células cerebrales empiecen a morir.

Se estima que un 85% de los derrames cerebrales son isquémicos; es decir, que se producen debido a que las arterias del cerebro se estrechan o bloquean y los más frecuentes son el derrame cerebral trombótico y el derrame cerebral embólico.

En el primero, se forma un coágulo sanguíneo entre las arterias que proveen de sangre al cerebro; el segundo, se da cuando un coágulo, formado lejos del cerebro, viaja por el torrente sanguíneo hasta las arterias cerebrales, a este se le conoce como embolia.

El Grupo Bayer Health Care mencionó algunos factores de riesgo que pueden llegar a causar un derrame cerebral:

- Presión arterial alta.
- Tabaquismo o exposición al humo del cigarro.
- La diabetes.
- El sobrepeso y la obesidad.
- La inactividad física.
- Enfermedades cardiovasculares.
- Alto o excesivo consumo de alcohol.
- El uso de drogas como la cocaína y las metanfetaminas.
- Antecedentes familiares.
- Ser mayor de 55 años.
- Los afroamericanos tienen mayor riesgo que las personas de otras razas.
- Los hombres tiene mayor riesgo que las mujeres.

Ante la presencia de los signos descritos al principio y de alguno o algunos de los factores de riesgo señalados, el prioritario recurrir al médico. En cuestión de minutos las células cerebrales pueden morir al ocurrir un derrame cerebral.