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Paolo Fanale es un tenor europeo de 32 años y con mediano éxito... hasta ahora.

Además de su portentosa voz, este italiano ha cobrado notoriedad en medios internacionales -como El País de España- gracias a su innegable atractivo y a unos tatuajes que le dan un aspecto de fresca desfachatez, una imagen que rompe con aquella tradicional relacionada con los artistas líricos.

Las nuevas generaciones de tenores, barítonos y bajos -también lo hacen las mujeres (sopranos, mezzos y altos) irrumpen en la escena internacional con aspectos más estilizados, mejor cuidados, más actuales; quizá, hay mucha influencia de las redes sociales, explica un artículo del citado rotativo.

Facebook, Twitter, Instagram y YouTube son plataformas de promoción que no pasan inadvertidos para artistas como Paolo, que hasta hace poco abrió una cuenta en una de estas redes sociales, y su número de seguidores se dispara cada día.

Y los comentarios de halago sobran: “Un tenor con tan buen físico, hermosa combinación”, “gracias a él me convierto en fan de la ópera” o “vaya pecho”.

Incluso, esta metamorfósis también la viven instituciones de gran calado como la prestigiosa Orchestre de Paris. 

Un ensayo de Stabat Mater de Rossini, colgado por la Orchestre en su cuenta en Facebook, ha sido reproducido más 1,3 millones y compartido más de 13.000 veces.